<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://elsaltodelarana.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>elsaltodelarana</title><description>Palabras cuentos y relatos</description><link>https://elsaltodelarana.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>relato de un viaje en moto..Y me fui para Santa Barbara de Barinas..  Con una moto, china Bera de 200 c.c.</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073031-relato-de-un-viaje-en-moto-y-me-fui-para-santa-barbara-de-barinas-con-una-moto-china-bera-de-200-c-c-.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073031-relato-de-un-viaje-en-moto-y-me-fui-para-santa-barbara-de-barinas-con-una-moto-china-bera-de-200-c-c-.php</guid><description><![CDATA[<p class="western">Y me fui para Santa  Barbara de Barinas..</p> <p class="western">Con una moto, china Bera de 200 c.c.</p> <p class="western">Total ida y vuelta unos mil y tantos kil&oacute;metros&hellip;</p> <p class="western">Me decid&iacute; salir  en  la  moto, el E, se fue  en el carro  con la  familia, yo lo seguir&iacute;a o esperar&iacute;a seg&uacute;n el caso&hellip;</p> <p class="western">Despues de chequear  la  moto, y llenarla de combustible, verificar  la liga de freno y aceite, arranqu&eacute; via  autopista.</p> <p class="western">Un poco de tr&aacute;fico al salir de Guacara  hasta Valencia, y meterse en la v&iacute;a hacia el sur, toda ella siempre est&aacute;  llena de autom&oacute;viles,  transeuntes , autobuses y camiones, hay que  tener cuidado  por  esta  v&iacute;a&hellip;</p> <p class="western">Luego del campo de Carabobo o hacia ella , ya disminuye  un poco el tr&aacute;fico y se puede rodar  con m&aacute;s calma&hellip;</p> <p class="western">Luego la v&iacute;a hacia Taguanes, tambi&eacute;n un poco regular y siempre hay que tener  la precauci&oacute;n de los camiones y autom&oacute;viles&hellip; Luego de taguanes, Tinaquillo, tambi&eacute;n un caos y contin&uacute;o por la carretera hasta Tinaco , donde me detengo para comprar un repuesto en la tienda de motos&hellip;</p> <p class="western">Antes de Tinaco , en las curvas, siempre recuerdo cuando, no s&eacute;, una  mancha, o un barro, o algo, me hizo caer de la moto, qu&eacute; ca&iacute;, de platanazo, y al final me romp&iacute; una costilla, a la moto no le pas&oacute; nada , solo se rompi&oacute; la palanca de cambios, que consegu&iacute; en esa tienda de Tinaco&hellip;</p> <p class="western">Luego de comprar el repuesto; una  rueda corona o plato de 38 dientes para cambiarlo al de 42 que llevaba en la moto, segu&iacute;  por el pueblo, no se puede ir por la carretera, ya que est&aacute; llena de &ldquo;policias acostados&rdquo;, una gran cantidad  de muros hecho sin conciencia, y que obstaculizan y atrasan el tr&aacute;fico  por esa v&iacute;a, con sus ventas y dem&aacute;s cuestiones. Para m&iacute; es todo un caos pasar  por all&iacute;&hellip;</p> <p class="western">Por f&iacute;n la  autopista de San Carlos, all&iacute;  se  pudo desplazar  un poco m&aacute;s r&aacute;pido, hasta llegar a la ciudad de San Carlos, en donde tomo la v&iacute;a vieja que va a Apartaderos  y a San rafael de onoto.</p> <p class="western">Esta v&iacute;a est&aacute; sola, casi no pasa nadie  por all&iacute;, ya que todo el mundo toma la autopista, todav&iacute;a est&aacute; transitable y me gusta ir por ella,  ya que es m&aacute;s fresca y  todo  el trayecto es carretera  para m&iacute;  solo.</p> <p class="western">Descanso en San Rafael de Onoto, tomo  un caf&eacute;  y  miro  el  cuenta kil&oacute;metros, todav&iacute;a hay gasolina para rato, aunque marca unos 170 km m&aacute;s o menos&hellip;Pero lleno  el  tanque&hellip;</p> <p class="western">Luego de descansar un rato, tomar refrigerios etc, tomo la autopista, pasando por Agua Blanca, donde se ve un balneario calidad, con unos toboganes, parece muy bien ir para all&aacute; un d&iacute;a de estos a averiguar , si lo que se ve, es bueno&hellip;</p> <p class="western">Contin&uacute;o por la autopista, llego a Acarigua, paso por los puentes de los r&iacute;os de Acarigua y el Guache, se ven con algo de agua , todav&iacute;a no ha empezado el invierno, y contin&uacute;o  por la  autopista, hasta  llegar al aviso donde se indica la venta de jalea de mango, no la pierdo, me  meto debajo de un gran &aacute;rbol, con una gran sombra y descanso, degustando, con  toda  la  gula que me caracteriza, comi&eacute;ndome toda la jalea , con gran satisfacci&oacute;n&hellip;</p> <p class="western">Contin&uacute;o, hasta la Ciudad  de Ospino, en donde tengo a un compadre y all&iacute;  pernoto&hellip;</p> <p class="western">Total unos 225 kil&oacute;metros</p> <p class="western"><br /><br /></p> <p class="western">Al d&iacute;a siguiente, muy temprano en la ma&ntilde;ana, part&iacute; de nuevo por la autopista, despu&eacute;s de un buen sue&ntilde;o reparador , via Guanare, pasando por el r&iacute;o Ospino, Morador, Guanare, etc.</p> <p class="western">Y all&iacute; despu&eacute;s de Guanare una fina lluvia se dej&oacute; caer, y me acompa&ntilde;o los otros tantos kil&oacute;metros hasta la ciudad de Barinas, donde ya hab&iacute;a escampado&hellip;</p> <p class="western">Por la autopista no hay bombas de gasolina y esta situaci&oacute;n me ten&iacute;a algo preocupado, porque no sab&iacute;a si que me quedaba sin combustible antes de llegar a Barinas, hab&iacute;a llenado el tanque en San Rafael, pero logr&eacute; llegar hasta Barinas, donde marcaba la moto unos 204Km, qued&aacute;ndole todav&iacute;a la reserva, as&iacute; que por  gasolina  son  bastante econ&oacute;mica estas motos&hellip;</p> <p class="western"><br /><br /></p> <p class="western">Despu&eacute;s de llenar el tanque, segu&iacute; mi rumbo hacia Socop&oacute;, pasando antes por varios poblados y &ldquo;policias acostados &ldquo; que han sembrado por toda la v&iacute;a, hasta m&aacute;s all&aacute; de donde uno se imagina, creyendo que as&iacute; , no hay accidentes o muertos en la v&iacute;a. Y eso lo que  hace es da&ntilde;ar los autom&oacute;viles y retrasar en gran medida un viaje&hellip;Aparte de lo que significa toda una  molestia.</p> <p class="western">Alcabalas, policias acostados, ventas de todo tipo, frutas, caf&eacute; , chucher&iacute;as, etc en todo el medio de la v&iacute;a, todo esto se suma a que siempre se acumule el tr&aacute;fico&hellip;</p> <p class="western">Y rodando y rodando ya un poco cansado de las piernas, buscaba otro sitio para descansar otros 15 minutos, llegando a la cuidad de Socop&oacute;, y ver lo especial que tiene la v&iacute;a en todo su esplendor sus grandes paisajes, los puentes donde se ven los r&iacute;os repletos de agua  cristalina, la que baja de las monta&ntilde;as  que produce el deshielo de las grandes cumbres, donde nacen todos esos r&iacute;os tan hermosos.</p> <p class="western"><br /><br /></p> <p class="western">En el pueblo de Capitanejo, me detengo, oigo un ruido en la moto, y algo entre los cambios y rueda trasera, al observar, me di cuenta que la cadena hab&iacute;a hecho un estir&oacute;n muy largo,casi llegaba al piso y eso que la hab&iacute;a apretado la noche anterior antes de la partida&hellip;&rdquo;Se estir&oacute; la cadena&rdquo; &iexcl;Qu&eacute; vaina!.</p> <p class="western">Apret&eacute; la cadena y continu&eacute;, pero obserbaba que la moto rodaba con algo extra&ntilde;o,  era el plato que se hab&iacute;a da&ntilde;ado y torcido algunos de sus dientes, continu&eacute; as&iacute;  hasta llegar a Santa B&aacute;rbara ya faltaba muy poco, al d&iacute;a siguiente, fui donde un mec&aacute;nico un se&ntilde;or Joan,  muy amable , chequeamos la moto, cambiamos la cadena y el plato, coloc&aacute;ndole un 38 dientes, trabaja el motor m&aacute;s descansado&hellip;</p> <p class="western">Y as&iacute; llegue a la Ciudad de Santa B&aacute;rbara donde me esperaban con gran cari&ntilde;o y animosidad mis familiares&hellip;</p> <p class="western"><br /><br /></p> <p class="western"><br /><br /></p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 17:09:00 +0000</pubDate></item><item><title>el &#xE1;ngel</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073030-el-angel.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073030-el-angel.php</guid><description><![CDATA[<p class="western" lang="es-ES"><span style="font-size: medium;"><strong>El &aacute;ngel</strong></span></p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">El hombre de aspecto inteligente me observa con una mirada escrutadora, debajo de sus gafas un par de ojos brillan con entusiasmo.  Me dirige unas palabras</p> <p class="western" lang="es-ES">Otro hombre, fuerte, alto, de aspecto de luchador, digitaliza mis v&eacute;rtebras, buscando la abertura por donde va a introducir la aguja que dormir&aacute; mi cuerpo.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Se siente pasar un l&iacute;quido hirviente y extra&ntilde;o por la base de la columna, parece que casi inmediatamente hace su efecto amortiguador de sensaciones.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Al &aacute;ngel solo se le ve&iacute;an los ojos. El rostro estaba oculto por un tapabocas y solo dejaban vislumbrar a unos escrutadores ojos henchidos de confianza, dando sensaci&oacute;n de estabilidad y tranquilidad.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Estar sometido como un cristo atado a una mesa fr&iacute;a y llena de cables, me parec&iacute;a estar siendo observado como un conejillo apunto de ser destripado, para fines de estudio.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Una gran m&aacute;quina, me apresaba. En ella se reflejaban todos mis signos vitales.</p> <p class="western" lang="es-ES">De mi brazo sal&iacute;a una manguera que iba apretando el m&uacute;sculo y lo aflojaba con cierta periocidad. Mi dedo &iacute;ndice era aprisionado por un objeto como el de un gancho de los de secar ropa y de el sal&iacute;a otro cable que diligentemente iba a estar enchufado en alguna parte de esa gran m&aacute;quina. Del otro brazo m&aacute;s mangueras, era el n&eacute;ctar que llena de electrolitos nuestra sangre y nos acompa&ntilde;a en casi todo momento llevando a cestas como un cristo su cruz, esto es el tubo y la bolsa.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Sent&iacute; el corte, el primero, es como sentir el desgarramiento de tu ser.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Despu&eacute;s todo se turbo. Unas palabras del hombre fuerte, que se acercaba continuamente leyendo y viendo los signos que efectuaba la m&aacute;quina.</p> <p class="western" lang="es-ES">El &aacute;ngel mueve sus manos, va a la derecha, se mueve a la izquierda, es incansable, siempre viendo el corte, inspeccionando, hurgando, maniobrando, sin descanso.</p> <p class="western" lang="es-ES">El acompa&ntilde;ante, el hombre de mirada inteligente tambi&eacute;n observa, parece guiar de vez en cuando con su voz de maestro y su mirada escrutadora bajo esas gafas de ojos azules.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Una mascarilla en mi rostro, y siento un descanso un aplomo, una tranquilidad que me llena, siento un aire puro, muy puro, que entra en mis pulmones y lo quiero saborear, para tenerlo siempre en mi recuerdo.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Llega el final, el hombre de mirada inteligente desaparece. El &aacute;ngel termina de coser y hace un gesto triunfal. Me dirige una mirada bondadosa.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Me transportan a otra camilla y me pasean por pasillos hasta mi habitaci&oacute;n, donde me recibe el aire fr&iacute;o y seco y una cama dura y alta&hellip;</p> <p class="western" lang="es-ES">Sigo atado a una manguera que va destilando de la bolsa un l&iacute;quido goteante.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">El &aacute;ngel aparece, da indicaciones y se despide&hellip;</p> <p class="western" lang="es-ES">Se va seguramente a seguir ayudando con sus manos  a otras personas.</p> <p class="western" lang="es-ES">&nbsp;</p> <p class="western" lang="es-ES">Rub&eacute;n Patrizi</p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 17:07:00 +0000</pubDate></item><item><title>una limosna</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073029-una-limosna.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073029-una-limosna.php</guid><description><![CDATA[<p><span>Una limosna</span><br /><br /><span>"Una limosna por favor"</span><br /><span>Son las palabras que brotan de sus labios.</span><br /><span>Son las palabras de todos los d&iacute;as</span><br /><span>Son las palabras de siempre, las que lo acompa&ntilde;an en su mundo</span><br /><span>Quiere como todos, llevar pan a su boca. Como todos, comprar alimento, vestidos, vivir.</span><br /><span>Sus muletas, son las columnas que sostienen su humanidad.</span><br /><span>Su bast&oacute;n, la silla, la andadera. Se arrastra en vez de caminar,</span><br /><span>mostrando el mu&ntilde;&oacute;n, la herida, el corte, la operaci&oacute;n, la venda, el m&uacute;sculo mutilado, la turgencia, el cardenal.</span><br /><span>Su semblante, la de un cristo que camina hacia su fin.</span><br /><span>Extiende su mano y en sus ojos pardos se forma la pregunta y espera con ansiedad la respuesta.</span><br /><span>La moneda que calmara su sed.</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 17:00:00 +0000</pubDate></item><item><title>burbujas</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073028-burbujas.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073028-burbujas.php</guid><description><![CDATA[<p><span>Burbujas</span><br /><br /><br /><span>De varios tama&ntilde;os vienen con el viento. Son burbujas que brotan intensamente, incesantes, cuya ef&iacute;mera vida de alegr&iacute;a y color cesa en un instante, al descender y estallar, desapareciendo la ilusi&oacute;n.</span><br /><span>Se visten de verde, de rosa, de naranjas, de violetas, capricho de luz, otras cambian de color cuando se acercan a m&iacute;, de azules a verdes, de verdes a azules, de violetas a verdes, son un arco iris de luz, reflejo irisdentes de luz como las de los cristales.</span><br /><span>La brisa bailotea a las policromas gotas de espuma , que insufladas llenan de sue&ntilde;os a los ni&ntilde;os que corren detr&aacute;s de ellas, tratando de asir en sus peque&ntilde;as manitas, al peque&ntilde;o rayo de luz que danza en el aire llevando sus anhelos. Otros ni&ntilde;os, m&aacute;s grandes logran alcanzarlas y el color de su corta vida estalla en sus manos desapareciendo la magia.</span><br /><span>Como de un prestigiador brotan las burbujas, vienen muchas a suplir a las otras que se han ocultado en el &eacute;ter, a las otras que se han esfumado de las manos de los ni&ntilde;os, vienen henchidas y grandes irradiando su color, encandilando sus corazones.</span><br /><span>El vendedor de ilusiones las fabrica, con un soplido una serie, y otra y luego otra. Brotan sin cesar , sin descanso y as&iacute; miles de burbujas bailotean al son de la brisa, al empuje del instante.</span><br /><span>Y los gritos de los ni&ntilde;os, la sonrisa de sus caras, la brillantez de su mirada , se convierte en armon&iacute;a con las burbujas que danzan con la brisa a su alrededor.</span><br /><span>All&iacute; est&aacute; el vendedor de ilusiones, con su frasquito, inventando pompas, vendiendo el color y la alegr&iacute;a., y los ni&ntilde;os, que inocentes, corren detr&aacute;s de la esperanza.</span><br /><br /><br /><br /><span>Rub&eacute;n Patrizi</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 17:00:00 +0000</pubDate></item><item><title>julia y efra&#xED;n</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073027-julia-y-efrain.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073027-julia-y-efrain.php</guid><description><![CDATA[<p><span>Julia y Efra&iacute;n</span><br /><br /><span>As&iacute; la vi. Una mujer hermosa; larga cabellera negra ondeando hasta casi la cintura, esbelta, alta, caminaba con elegante taconear, sin perturbarse, mirando con sus ojos verdes a todos lados....Empez&oacute; a llover. Lluvia pertinaz, de las sin aviso, las de grandes gotas; chaparr&oacute;n con viento que mueve las ramas y a algunas hasta las desprende......</span><br /><span>Corr&iacute;a bajo la lluvia. Un inmenso aguacero bajaba de las nubes grises, moj&aacute;ndola sin misericordia.&nbsp;</span><br /><span>La mendigo con cara de ni&ntilde;o se meti&oacute; dentro de la bolsa de basura. &ldquo;Pens&eacute;, si no sent&iacute;a ning&uacute;n olor que la molestara&rdquo;. Pero parec&iacute;a sonre&iacute;r cada vez que met&iacute;a su peque&ntilde;a cabeza dentro de la bolsa.</span><br /><span>.....Y ella, continuaba corriendo, su ropa se encontraba empapada e iba mostrando sus formas, que voluptuosamente se asomaban, haci&eacute;ndose visibles a consecuencia de la ropa mojada.</span><br /><span>El agua ca&iacute;a por los bajantes adue&ntilde;&aacute;ndose de los espacios y los rincones, la gente se apartaba para no salpicarse en su estrepitosa ca&iacute;da.&nbsp;</span><br /><span>Subi&oacute; hasta las aceras, el agua era un arrollo que transportaba a su paso la basura acumulada en ellas.</span><br /><span>De pronto, como si nada, el sol, y un vapor se desprend&iacute;a de las calles produciendo un mal olor&nbsp;</span><br /><span>La piel se calentaba y arreciaba el calor, parec&iacute;a que no hab&iacute;a llovido y refrescado el hambiente.</span><br /><span>La mujer se plant&oacute; en la parada con un gesto adusto, su ojos verdes no mostraban ninguna ansiedad, eran inexpresivos. Ella aunque empapada todav&iacute;a mostraba su altivez. Su maquillaje se hab&iacute;a perdido. Su pelo se hab&iacute;a enmara&ntilde;ado y chorreaba liquido a trav&eacute;s de ellos, sus desnudas piernas eran presa del barro y sus encharcados zapatos, parec&iacute;an dos lanchas llenas de agua a punto de naufragar.</span><br /><br /><span>El tr&aacute;fico, insoportable, los autom&oacute;viles estaban quietos, no se mov&iacute;an, eran todos presos de una inmensa tranca.</span><br /><br /><span>Efra&iacute;n corr&iacute;a hasta la esquina, el aguacero hab&iacute;a trabado su tiempo. Estaba apurado para ir a la universidad.</span><br /><br /><span>La muchacha lo vio, y grit&oacute; su nombre varias veces hasta que Efra&iacute;n la oy&oacute;.</span><br /><span>Volteose al lugar de los gritos y la vio. Estaba con la mano en alto haci&eacute;ndole se&ntilde;as, Un golpe en el pecho, se emocion&oacute; tanto al verla, hacia mucho tiempo que no la ve&iacute;a. Record&oacute; besos y caricias y de inmediato sinti&oacute; en su cuerpo un estremecimiento.....</span><br /><span>Ahora estaban juntos, de nuevo se abrazaban, se besaban, se hablaban, parec&iacute;a que el tiempo no hab&iacute;a transcurrido. La sent&iacute;a la misma.....como si nunca hubiese pasado aquello.</span><br /><br /><span>Ella pensaba igual, era el mismo Efra&iacute;n de sus recuerdos, y de sus anhelos.</span><br /><br /><span>Auque paso aquello, &eacute;l se fue a Europa y la dej&oacute;...... Nadie supo que pas&oacute; y el porqu&eacute; de la huida. Si, porque fue una huida . Se escap&oacute;, se perdi&oacute; sin m&aacute;s, sin avisar, sin contestar las llamadas que se perdieron en el tiempo........</span><br /><br /><span>&ldquo;Efra&iacute;n, Efra&iacute;n&rdquo;. Comentaba ella en voz baja al sentirlo, al apretar su cuerpo junto al suyo. Mencionaba su nombre como si lo saboreara, deletreando letra por letras, como si tuvieses mucho tiempo de querer y no poder pronunciarlo.</span><br /><br /><span>&Eacute;l la apretaba, tambi&eacute;n en sus brazos sent&iacute;a la tibieza de su cuerpo y la recordaba hoy, como el primer d&iacute;a, y La llamaba por su nombre &rdquo;Julia, Julia&rdquo;.</span><br /><br /><span>&ldquo;Pero vamos, estas llorando&rdquo;, le dec&iacute;a &eacute;l cari&ntilde;osamente. &rdquo;No. No son lagrimas, es alegr&iacute;a, dec&iacute;a ella mostr&aacute;ndole los dientes en una amplia sonrisa.</span><br /><span>Y as&iacute; apretados caminaron entre la gente, entre el tr&aacute;fico, bajo el calor. Para ellos no hab&iacute;a nadie que los importunara, que los distrajera, que los disturbara. Solo eran ellos los &uacute;nicos seres de la tierra.&nbsp;</span><br /><br /><span>Caminaron hasta la plaza. All&iacute; se sentaron a platicar, a darse explicaciones, si es que las hab&iacute;a, a preguntar sobre los porqu&eacute;s , a reprocharse o decirse mentiras y verdades, s&oacute;lo quer&iacute;an hablar, comentar las cosas pasadas y tratar de averiguar si tendr&iacute;an futuro.</span><br /><br /><span>&ldquo;&iquest;Por qu&eacute; te fuiste Efra&iacute;n&rdquo;.......</span><br /><span>&ldquo;Tu padre me dijo que&rdquo;.....</span><br /><span>&ldquo;Ah.... Fue &eacute;l&rdquo;....Lo pens&eacute; as&iacute; todo &eacute;ste tiempo&rdquo;.&nbsp;</span><br /><span>Ella hablaba y ve&iacute;a hacia otro sitio, pero mirando a ninguna parte, era a dentro de s&iacute; donde escrutaba. &ldquo; Fue &eacute;l. Ya comprendo todo, y ahora que esta muerto no me queda otra cosa que perdonarlo.</span><br /><span>.....&ldquo;&iquest;Muri&oacute; tu padre? Le pregunta sorprendido Efra&iacute;n.</span><br /><span>&ldquo;Si muri&oacute; hace unos meses del coraz&oacute;n, sabes ya estaba viejo y no se cuidaba. &iexcl;Bah!. Dec&iacute;a &eacute;l. No hay que preocuparse, la vida es una sola y hay que aprovecharla&rdquo;....</span><br /><span>&rdquo;Si pero no quiso que tu la vivieras&rdquo; le comenta &eacute;l tristemente. Le ten&iacute;a cierto cari&ntilde;o al viejo.</span><br /><span>&ldquo;La vida es as&iacute;. Como la novela. Ancha y ajena&rdquo;.</span><br /><span>&ldquo;Pues as&iacute; no deber&iacute;a ser..... Nos separ&oacute;, nos minti&oacute;, tanto a ti como a m&iacute;, nos hizo la vida chiquita y si no hubiese sido por que me enfrasqu&eacute; en los estudios en Inglaterra, te juro que me hubiese suicidado.</span><br /><span>&ldquo;Ahora tienes que venir a la casa a conocer a tu hijo&rdquo;, le solt&oacute; la frase de seguido, sin anestesia. &ldquo;Por lo menos es igualito a ti y all&iacute; no hay peros que valgan&rdquo;.</span><br /><span>El se qued&oacute; fr&iacute;o mir&aacute;ndola a los ojos, no podr&iacute;a creer lo que Julia le dec&iacute;a. Un hijo. Casi balbuceaba cuanto le pregunto &ldquo;Y c&oacute;mo se llama el ni&ntilde;o, cuantos a&ntilde;os tiene. Est&aacute; muy grande&rdquo; Se iba emocionando cada vez que hac&iacute;a preguntas y ella lo observaba con gracia. Se ve que hab&iacute;a madurado igual que ella no eran m&aacute;s esos chiquillos caprichosos.</span><br /><span>&ldquo; Tiene diez a&ntilde;os, se llama Efra&iacute;n y tambi&eacute;n es negro como t&uacute;&rdquo;.</span><br /><span>Y caminaron hacia la casa de ella, juntos enlazados de la mano hacia un nuevo destino, ella con su ropa medio mojada, sus zapatos llenos de barro y su coraz&oacute;n feliz, &eacute;l con esperanza y con ganas de conocer al hijo que hab&iacute;a dejado hace diez a&ntilde;os atr&aacute;s y que nunca supo que iba a nacer.</span><br /><br /><span>Y los mir&eacute; partir,.Vi como se alejaban silenciosamente enlazadas sus manos, mostrando sonrisas de satisfacci&oacute;n y alegr&iacute;a y brillando en sus ojos dos llamas.</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 16:57:00 +0000</pubDate></item><item><title>a la deriva</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073026-a-la-deriva.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073026-a-la-deriva.php</guid><description><![CDATA[<p><span>A la deriva.</span><br /><br /><br /><br /><span>Los gritos de la mujer se expand&iacute;an hasta m&aacute;s all&aacute; del horizonte. Ensordec&iacute;an&nbsp;</span><br /><br /><span>los t&iacute;mpanos de todos los pasajeros del barco, e intranquilizaban a los hombres&nbsp;</span><br /><br /><span>que inmediatamente se asomaban a ver lo que suced&iacute;a. Desde proa a popa se&nbsp;</span><br /><br /><span>sent&iacute;an los chillidos de la mujer y eran m&aacute;s violentos en cuanto ella sufr&iacute;a un</span><br /><br /><span>nuevo espasmo. El dolor era se&ntilde;al que algo estaba funcionando mal.</span><br /><br /><span>Varias mujeres estaban a su lado. El sudor corr&iacute;a por su frente, sin embargo&nbsp;</span><br /><br /><span>sus labios estaban secos y en sus ojos se ve&iacute;a una expresi&oacute;n de duda, de susto&nbsp;</span><br /><br /><span>y de dolor.</span><br /><br /><span>Se tocaba el abdomen, se contorsionaba, miraba incesantemente a los lados, y&nbsp;</span><br /><br /><span>su mirada penetraba en los ojos de las mujeres que las acompa&ntilde;aban y que&nbsp;</span><br /><br /><span>trataban de ayudarla.&nbsp;</span><br /><br /><span>Dos la tomaron por los brazos y otra, hacia fuerza y masaje en su&nbsp;</span><br /><br /><span>voluminosos vientre</span><br /><br /><span>Ella se retorc&iacute;a de dolor. Y entre todos la conminaban a tranquilizarse,&nbsp;</span><br /><br /><span>oraban y la sobaban, las sosten&iacute;an con firmeza y con palabras&nbsp;</span><br /><br /><span>tiernas, casi como tierno un arrullo, le hablaban y consolaban.</span><br /><br /><span>Pero el dolor era muy fuerte y los espasmos se hac&iacute;an m&aacute;s frecuentes y en la&nbsp;</span><br /><br /><span>intensidad de ellos, el grito, era como una carga el&eacute;ctrica, se&nbsp;</span><br /><br /><span>met&iacute;a por la columna vertebral y bajaba hasta el c&oacute;ccix</span><br /><br /><span>haciendo temblar el cuerpo.</span><br /><br /><br /><span>A bordo, no hab&iacute;a pa&ntilde;os, toallas, y mucho menos s&aacute;banas, ni vituallas, ni&nbsp;</span><br /><br /><span>vendas.</span><br /><br /><span>Algunos cedieron sus camisas quedando con sus torsos desnudos y a la&nbsp;</span><br /><br /><span>intemperie.</span><br /><br /><br /><span>La noche hab&iacute;a avanzado y muy de madrugada, la luna alumbraba como un&nbsp;</span><br /><br /><span>gran farol. La claridad se met&iacute;a por todos los rincones iluminando con luz de&nbsp;</span><br /><br /><span>plata y jugando con la estructura del barco haciendo emerger sombras&nbsp;</span><br /><br /><span>dantescas que pululaban por la cubierta de la embarcaci&oacute;n.</span><br /><br /><br /><span>La luz de unas velas oscilaban con la fresca brisa que se met&iacute;a por la ventana&nbsp;</span><br /><br /><span>y acompa&ntilde;aban al movimiento de sube y baja del mar. Aunque el mismo&nbsp;</span><br /><br /><span>estaba muy tranquilo, alguna olas ven&iacute;an a mover la embarcaci&oacute;n.</span><br /><br /><br /><span>---Respira hondo. Rel&aacute;jate y ahora cuando venga la contracci&oacute;n, puja. Puja, y&nbsp;</span><br /><br /><span>deja a nosotras lo dem&aacute;s&mdash;Le hablaban las mujeres tratando de serenarla. La&nbsp;</span><br /><br /><span>mujer suavemente le empujaba el vientre&mdash;Parece ser que el ni&ntilde;o esta&nbsp;</span><br /><br /><span>volteado--- afirma, la mujer de m&aacute;s edad, demostrando ser la m&aacute;s&nbsp;</span><br /><br /><span>experimentada en estos menesteres.</span><br /><br /><br /><span>Otro grito, y casi cayeron todas de bruces por lo repentino.</span><br /><br /><span>---Vamos. &iexcl;Puja. Puja!. No temas, tranquil&iacute;zate, respira hondo, espera la&nbsp;</span><br /><br /><span>pr&oacute;xima contracci&oacute;n. S&eacute;cale la frente --- &Eacute;sta era toda la conversaci&oacute;n que&nbsp;</span><br /><br /><span>sal&iacute;a de la peque&ntilde;a habitaci&oacute;n. Ordenes ac&aacute; y ordenes all&aacute;. Un pandemonium,&nbsp;</span><br /><br /><span>todo un corre corre.&nbsp;</span><br /><br /><span>Afuera junto a la puerta, murmullos de rezos y voces de personas. Hombres y&nbsp;</span><br /><br /><span>mujeres que esperaban ansiosamente el desenlace, el final, para salir de la&nbsp;</span><br /><br /><span>incertidumbre en que todos estaban.&nbsp;</span><br /><br /><span>Esperando la conclusi&oacute;n del drama.</span><br /><br /><br /><span>Las camisas fueron hecha trizas, unas para pa&ntilde;itos, y otras para vendar y</span><br /><br /><span>unas &uacute;ltimas para secar y limpiar. Dejando aparte las de usar con el beb&eacute;.&nbsp;</span><br /><br /><span>Para limpiarlo, secarlo y para darle algo de calor.</span><br /><br /><br /><span>La noche era fr&iacute;a y mucha brisa se dejaba colar haciendo cantar con breve&nbsp;</span><br /><br /><span>ulular el choque de &eacute;sta con la embarcaci&oacute;n, que era lo &uacute;nico que imped&iacute;a su&nbsp;</span><br /><br /><span>alegre paso.&nbsp;</span><br /><br /><span>Los hombres que quedaron con el torso desnudo empezaron a&nbsp;</span><br /><br /><span>temblar y a algunas mujeres el fr&iacute;o las hizo tiritar, se acercaron unos a&nbsp;</span><br /><br /><span>otros para darse calor.</span><br /><br /><br /><span>El llanto de un ni&ntilde;o, que se oye como el maullido de un peque&ntilde;o gato,&nbsp;</span><br /><br /><span>irrumpi&oacute; en el silencio. Luego se hizo m&aacute;s fuerte. El ni&ntilde;o lloraba. Todos&nbsp;</span><br /><br /><span>sintieron alegr&iacute;a y pesar al mismo tiempo.</span><br /><br /><span>Una nueva vida al mundo pero en una situaci&oacute;n muy dif&iacute;cil. Abandonados a la&nbsp;</span><br /><br /><span>deriva en esta peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n que casi se hunde haciendo aguas.</span><br /><br /><br /><span>......Toda una noche y un d&iacute;a, todos, unidos como un solo hombre,&nbsp;</span><br /><br /><span>trabajaron con los envases que consiguieron para poder achicar el agua&nbsp;</span><br /><br /><span>que entraba por el fondo.</span><br /><br /><span>Una cadena humana. Botar agua y botar agua. Esa era la consigna. Parec&iacute;a no</span><br /><br /><span>achicarse nunca, m&aacute;s bien la impresi&oacute;n era, que se llenaba m&aacute;s y m&aacute;s.</span><br /><br /><span>Se sumergieron en la bodega donde estaban todas sus cosas, la comida, las&nbsp;</span><br /><br /><span>maletas, sus ropas y enseres, papeles que se da&ntilde;aban con el agua del mar.</span><br /><br /><br /><span>Buscaron con af&aacute;n la entrada del agua, eran sus vidas las que peligraban, las&nbsp;</span><br /><br /><span>que pend&iacute;an de un hilo, si el barco se hund&iacute;a ellos ser&iacute;an victimas de los&nbsp;</span><br /><br /><span>tiburones y los m&aacute;s se ahogar&iacute;an, estaban en medio de la nada, todo a su&nbsp;</span><br /><br /><span>alrededor era agua.</span><br /><br /><span>Consiguieron un compartimiento secreto, sacaron tablas y vieron donde&nbsp;</span><br /><br /><span>entraba el agua, no era muy grande, pero el descuido de los tripulantes casi los&nbsp;</span><br /><br /><span>hace zozobrar, as&iacute; que con las mismas tablas y camisas de otros&nbsp;</span><br /><br /><span>donantes, correas, calcetines, lograron paliar el desesperante hueco.&nbsp;</span><br /><br /><span>consiguieron achicar la bodega. La cantidad de agua que entraba era m&iacute;nima,&nbsp;</span><br /><br /><span>y se pod&iacute;a controlar, solo hab&iacute;a que estar pendiente de ella. Para ir&nbsp;</span><br /><br /><span>achic&aacute;ndola poco a poco.</span><br /><br /><br /><span>El beb&eacute; ya no llora, duerme. La madre est&aacute; en muy malas condiciones y los&nbsp;</span><br /><br /><span>dos, tanto el ni&ntilde;o como su madre se ven muy mal. La madre no tiene leche, no&nbsp;</span><br /><br /><span>le ha bajado todav&iacute;a. Piensan en c&oacute;mo hacer para darle alimento al ni&ntilde;o, que&nbsp;</span><br /><br /><span>se ve tan tierno, tan peque&ntilde;ito, tan fr&aacute;gil. La mayor&iacute;a de los alimentos se han&nbsp;</span><br /><br /><span>da&ntilde;ado con la inundaci&oacute;n de la bodega.</span><br /><br /><span>Por ahora esta tranquilo en los brazos de su madre.</span><br /><br /><br /><span>El esposo estaba a su lado. Estaba casi tan p&aacute;lido como ella. Hab&iacute;a visto todo&nbsp;</span><br /><br /><span>el sufrimiento de madre por parir a su hijo y en ning&uacute;n momento se quiso&nbsp;</span><br /><br /><span>separar de su mujer. Quiso permanecer al lado de los suyos, aunque muchas&nbsp;</span><br /><br /><span>veces le rogaron que se fuese descansar y que saliera a respirar un poco de&nbsp;</span><br /><br /><span>aire. La humedad y el fr&iacute;o entraba a raudales por la ventana e hac&iacute;a titirar&nbsp;</span><br /><br /><span>muchos de los que estaban en el peque&ntilde;o camarote.&nbsp;</span><br /><br /><span>Ahora la mujer dormitaba, parec&iacute;a descansar despu&eacute;s de haber pasado una&nbsp;</span><br /><br /><span>noche infernal. Su rostro parec&iacute;a como el de una estampita de santos que&nbsp;</span><br /><br /><span>venden en la puerta de las iglesias. Los ojos negros como el de dos abejitas&nbsp;</span><br /><br /><span>criollas, revolotones y p&iacute;caros, estaban apagados como si se le hubiese ido la&nbsp;</span><br /><br /><span>luz y la fuerza intensa que hab&iacute;a en ellos horas antes. Ahora descansaban&nbsp;</span><br /><br /><span>detr&aacute;s de los p&aacute;rpados.</span><br /><br /><span>El agotamiento la ha dejado muy d&eacute;bil, las mujeres a&uacute;n acompa&ntilde;an al tr&iacute;o,&nbsp;</span><br /><br /><span>pero empiezan a separarse para dejarle m&aacute;s aire que se hab&iacute;a hecho un poco&nbsp;</span><br /><br /><span>denso y para dejarlos reposar. Solo esperaban el amanecer y les preocupaba la&nbsp;</span><br /><br /><span>forma de c&oacute;mo alimentar al ni&ntilde;o, que por ahora dormitaba como un dulce&nbsp;</span><br /><br /><span>angelito.</span><br /><br /><br /><span>La madre no respira. El hombre se da cuenta y exclama un grito de dolor.&nbsp;</span><br /><br /><span>Pronuncia su nombre. La sacude por los hombros, la estrecha en sus brazos,</span><br /><br /><span>y llora. Llora por ella, por &eacute;l y por el peque&ntilde;o. Llora por haber visto, el&nbsp;</span><br /><br /><span>sufrimiento que vivi&oacute; ella las &uacute;ltimas horas y por el peque&ntilde;o ni&ntilde;o, que estar&aacute;&nbsp;</span><br /><br /><span>de ahora en adelante, solo, sin su madre.</span><br /><br /><span>Todos se acercan a cerciorarse de la muerte de la mujer. El ni&ntilde;o se despierta y&nbsp;</span><br /><br /><span>empieza a llorar. Una mujer lo toma lo abraza y lo mece en su seno</span><br /><br /><span>El hombre no puede estar de s&iacute;. Su desesperaci&oacute;n. Llora y muchos con &eacute;l.</span><br /><br /><br /><span>.....Ahora que haremos con la madre muerta. Qu&eacute; hacer con el cad&aacute;ver. En&nbsp;</span><br /><br /><span>esta peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n, no hay sitio donde depositarla. Debemos arrojarla&nbsp;</span><br /><br /><br /><span>al mar---.Esta era la pregunta que todos se hac&iacute;an en voz alta. Qu&eacute; hacer&nbsp;</span><br /><br /><span>con el cad&aacute;ver, la descomposici&oacute;n. Ser&iacute;a para todos un desastre.. Se hizo un&nbsp;</span><br /><br /><span>silencio pesado, se miraron unos a otros, escrut&aacute;ndose, como tratando de ver&nbsp;</span><br /><br /><span>en sus rostros cansados la respuesta a la pregunta.&nbsp;</span><br /><br /><span>Solo el ni&ntilde;o gorgoteaba chupando el dedo de su improvisada haya.</span><br /><br /><br /><br /><span>---Hay que arrojarla al mar---. El esposo lanz&oacute; un grito y un improperio y con&nbsp;</span><br /><br /><span>voz balbuceante dijo---No. Al mar no. Esperemos a ver tierra, seguro ma&ntilde;ana&nbsp;</span><br /><br /><span>o quiz&aacute;s el d&iacute;a siguiente, y entonces la enterraremos. Otro hombre habl&oacute;,&nbsp;</span><br /><br /><span>estaba m&aacute;s amargado que asustado, y replic&oacute; con voz angustiada.---Y si no&nbsp;</span><br /><br /><span>hay tierra, y si nos quedamos m&aacute;s d&iacute;as a la deriva, mas d&iacute;as en este infierno---.&nbsp;</span><br /><br /><span>Y termin&oacute; diciendo---C&oacute;mo haremos con el olor cuando empiece a&nbsp;</span><br /><br /><span>descomponerse.</span><br /><br /><br /><span>Las mujeres abrazaron al hombre y todos lloraron con &eacute;l, en silencio, viendo&nbsp;</span><br /><br /><span>el cad&aacute;ver. La mujer yac&iacute;a con el rostro impasible, y parec&iacute;a rodeada de un&nbsp;</span><br /><br /><span>halo de paz.</span><br /><br /><span>Su p&aacute;lida tez contrastaba con la poca luz, parec&iacute;a dormida, inmersa en un&nbsp;</span><br /><br /><span>sue&ntilde;o del cual nunca m&aacute;s despertar&iacute;a.</span><br /><br /><br /><br /><span>Amaneci&oacute; as&iacute; de repente, la luz del d&iacute;a entro a borbotones a llenar el sitio que&nbsp;</span><br /><br /><span>ocupaban las tinieblas, casi sorprende a las personas de a bordo, todos estaban&nbsp;</span><br /><br /><span>absortos y a&uacute;n medio dormitados, embebidos en un sopor de inquietudes y&nbsp;</span><br /><br /><span>tristezas. El mar estaba quieto, era un espejo de agua. Las nubes se reflejaban&nbsp;</span><br /><br /><span>en &eacute;l y hasta el allende en el horizonte no se ve&iacute;a ninguna pinta blanca ni&nbsp;</span><br /><br /><span>espuma que indicara un oleaje.&nbsp;</span><br /><br /><br /><span>Todo era silencio y quietud, la embarcaci&oacute;n no parec&iacute;a moverse, sino estar&nbsp;</span><br /><br /><span>est&aacute;tica en el centro de un enorme disco. En un gran plato azul, donde se&nbsp;</span><br /><br /><span>mezcla naturaleza, luz, agua y nubes, que ahora ven&iacute;an ansiosas a ocupar el&nbsp;</span><br /><br /><span>espacio libre y que se ve&iacute;an blancas y dispersas, como motas de algod&oacute;n.</span><br /><br /><span>La embarcaci&oacute;n flota en calma, sin moverse, solo el comp&aacute;s de la respiraci&oacute;n&nbsp;</span><br /><br /><span>rompe el silencio. As&iacute; pasan horas y horas. Era como entrar en un mundo&nbsp;</span><br /><br /><span>silente y hasta tenebroso. El bochorno empezaba a arreciar, el sol brillante&nbsp;</span><br /><br /><span>avivaba en el paso de las horas su fuego. El humor pegajoso despu&eacute;s de un&nbsp;</span><br /><br /><span>tiempo era insoportable. De noche el fr&iacute;o y de d&iacute;a el fuego abrasador en un&nbsp;</span><br /><br /><span>desierto de agua .......</span><br /><br /><span>....................................................................................</span><br /><br /><br /><span>Partimos desde el Golfo de Urab&aacute;. En una peque&ntilde;a embarcaci&oacute;n que&nbsp;</span><br /><br /><span>fue contratada para que nos llevara a los Estados Unidos. &Iacute;bamos a entrar a&nbsp;</span><br /><br /><span>esa naci&oacute;n como inmigrantes indocumentados. Un total de veinte cinco&nbsp;</span><br /><br /><span>personas, nos reunimos en el puerto. Ven&iacute;amos de diferentes naciones. Desde&nbsp;</span><br /><br /><span>el Per&uacute;, desde el Ecuador, otros de Colombia y algunos de Venezuela.&nbsp;</span><br /><br /><span>Todos ten&iacute;amos una idea fija y una sola disposici&oacute;n, ir a la naci&oacute;n americana a&nbsp;</span><br /><br /><span>vivir una vida mas c&oacute;moda, una vida mejor, para tratar de salir de nuestras&nbsp;</span><br /><br /><span>miserable condici&oacute;n. La pobreza que mina nuestra sociedades y arranca de&nbsp;</span><br /><br /><span>nuestra juventudes la alegr&iacute;a.</span><br /><br /><br /><span>Nos concentramos todos en la costa, al atardecer, a la hora se&ntilde;alada, all&iacute;&nbsp;</span><br /><br /><span>poco a poco fuimos llegando. Una pareja, luego otra y otra. Luego varios&nbsp;</span><br /><br /><span>hombres y as&iacute; hasta reunirnos todos. Parec&iacute;a que nos conoci&eacute;ramos ya que</span><br /><br /><span>solo con vernos sab&iacute;amos quienes &eacute;ramos, y quienes &iacute;bamos a navegar esa&nbsp;</span><br /><br /><span>noche.</span><br /><br /><span>Todos fuimos atra&iacute;dos por la oferta y el bajo costo del viaje, que relativamente&nbsp;</span><br /><br /><span>no se hac&iacute;a muy costoso, y seg&uacute;n no iba a demorar muchos d&iacute;as. Ir&iacute;amos&nbsp;</span><br /><br /><span>costeando Panam&aacute;, Centro Am&eacute;rica y luego poco a poco por el golfo de&nbsp;</span><br /><br /><span>M&eacute;xico, hasta entrar en aguas americanas y al final lograr el sue&ntilde;o de todos&nbsp;</span><br /><br /><span>nosotros. El sue&ntilde;o de Am&eacute;rica, la libertad y el bienestar para nuestras&nbsp;</span><br /><br /><span>familias, en trabajo, en dinero, el poder surgir y salir de la pobreza, ayudar a&nbsp;</span><br /><br /><span>los que se quedaban detr&aacute;s. Hacer real. El sue&ntilde;o americano.</span><br /><br /><br /><span>Tres eran los tripulantes. El capit&aacute;n y dos ayudantes, que hac&iacute;an de piloto y&nbsp;</span><br /><br /><span>navegante.</span><br /><br /><span>Nuestras pocas pertenencias fueron arrojadas a una bodega y nos dijeron que&nbsp;</span><br /><br /><span>nos acomod&aacute;semos como quisi&eacute;ramos y como pudi&eacute;semos. Solo hab&iacute;a un&nbsp;</span><br /><br /><span>peque&ntilde;o camarote debajo del la sala de mandos, y un peque&ntilde;o alero que era lo&nbsp;</span><br /><br /><span>&uacute;nico techado despu&eacute;s todo lo dem&aacute;s era a la intemperie. As&iacute; que tendr&iacute;amos&nbsp;</span><br /><br /><span>que turnarnos en el camarote en la bodega y aguantar el fr&iacute;o de las noches.</span><br /><br /><br /><span>Al principio todo marcho bien, todo color de rosa, como dicen, La peque&ntilde;a&nbsp;</span><br /><br /><span>embarcaci&oacute;n navegaba lentamente alej&aacute;ndose de la costa, y la estela que&nbsp;</span><br /><br /><span>dejaba nos alegraba. Era una estela que nos acompa&ntilde;ar&iacute;a como un largo&nbsp;</span><br /><br /><span>camino hasta el final del viaje. El mar estaba muy calmado y la embarcaci&oacute;n&nbsp;</span><br /><br /><span>se mov&iacute;a alegremente entre las ondas marinas.</span><br /><br /><span>......................................................</span><br /><br /><br /><span>La noche es fresca, a bordo todo es movimiento, entusiasmo y alegr&iacute;a. Unos&nbsp;</span><br /><br /><span>est&aacute;n en el techo de la timonera y casi hacen crujir la armaz&oacute;n. Le indican que&nbsp;</span><br /><br /><span>bajen algunos que no se monten todos. En las bordas las gentes dormitan,&nbsp;</span><br /><br /><span>hablan, fuman, r&iacute;en, a todos le brilla la mirada se ven alegres y llenos de vida.&nbsp;</span><br /><br /><span>Llenos de futuro, plenos y satisfechos. Las mujeres son m&aacute;s entronas,&nbsp;</span><br /><br /><span>empiezan a conocerse, hablar unas con otras a comentarse cosas e intimidades</span><br /><br /><span>El viaje empieza a ser confortable, a pesar de las carencias. Es ameno, alegre,&nbsp;</span><br /><br /><span>esperanzador.</span><br /><br /><br /><span>Entre canciones, tabaco, y unos tragos de ron, amaneci&oacute; el azul. Un azul&nbsp;</span><br /><br /><span>hialino de cielo y agua, flores de espuma, blancas como margaritas se dejan&nbsp;</span><br /><br /><span>ver en un estallido de luz. Irrumpe el agua en ondas que oscilan, ora suben ,&nbsp;</span><br /><br /><span>ora bajan, en un continuo vaiv&eacute;n casi infinito.</span><br /><br /><span>El ronroneo del motor es constante, parece musical y adormece. Aletarga las&nbsp;</span><br /><br /><span>horas que van pasando largas y cansinas. Mirar el horizonte, ver nubes e&nbsp;</span><br /><br /><span>imaginar figuras, observar a alg&uacute;n que otro p&aacute;jaro que pasa veloz y otear&nbsp;</span><br /><br /><span>algunas manchas plateadas que a veces se dejan ver cerca de la embarcaci&oacute;n.</span><br /><br /><span>Varios peces saltan y en su chapuz&oacute;n, hacen un arco que se deja o&iacute;r en su&nbsp;</span><br /><br /><span>chapoteo y salpican &iacute;nfimas gotas de mar.</span><br /><br /><span>Delfines curiosos, se asoman por la popa, y en un aleteo avanzan y parecen&nbsp;</span><br /><br /><span>guiar nuestra ruta</span><br /><br /><span>La labor del d&iacute;a; era estar abrazados a la popa. Ajenas parejas miran el&nbsp;</span><br /><br /><span>horizonte. Otras, curiosas observan el tim&oacute;n y los instrumentos de a bordo y&nbsp;</span><br /><br /><span>los &uacute;ltimos est&aacute;n en la proa viendo venir a las olas, sintiendo el bamboleo de&nbsp;</span><br /><br /><span>la embarcaci&oacute;n que parte las ondas, y borbotea la espuma, haciendo sentir el&nbsp;</span><br /><br /><span>sabor de sal y empaparse del roc&iacute;o que va levantando la brisa y los va&nbsp;</span><br /><br /><span>mojando.</span><br /><br /><br /><span>Los tres tripulantes estaban muy contentos, se repart&iacute;an el dinero.&nbsp;</span><br /><br /><span>Seguramente ya pensaban como gastarlo en los garitos de los puertos, o con&nbsp;</span><br /><br /><span>las mujeres en alg&uacute;n establecimiento, o en bebida, juergas y diversiones.&nbsp;</span><br /><br /><span>Personajes de esa cala&ntilde;a no ten&iacute;an un objetivo claro para con su vida, y menos&nbsp;</span><br /><br /><span>para invertir el dinero bien o mal ganado.</span><br /><br /><span>Estaban para sus adentros transportando a un ganado, a ellos poco le&nbsp;</span><br /><br /><span>importaba la vida o lo que les pudiera suceder a cada unos de los veinte cinco&nbsp;</span><br /><br /><span>pasajeros. Hablaban entre ellos, codiciaban a las mujeres, y en sus murmullos&nbsp;</span><br /><br /><span>y miradas, hab&iacute;a mucha burla y desd&eacute;n.</span><br /><br /><span>Ninguno de los pasajeros se hab&iacute;a dado cuenta, confiaban ciegamente en estos&nbsp;</span><br /><br /><span>tres hombres. Confiaban en la buena marcha del viaje, en la suerte que los&nbsp;</span><br /><br /><span>acompa&ntilde;aba, y en la oportunidad que les aguardaba. Y nunca sospechar&iacute;an de&nbsp;</span><br /><br /><span>cualquier fechor&iacute;a que sus gu&iacute;as pudiesen cometer. Estaban felices y esta&nbsp;</span><br /><br /><span>felicidad los hacia ciegos. Estaban euf&oacute;ricos, ebrios de alegr&iacute;a, esto parec&iacute;a un&nbsp;</span><br /><br /><span>viaje de placer, era como si estuviesen en un crucero en alta mar.</span><br /><br /><br /><span>Navegaban inc&oacute;modos, en una embarcaci&oacute;n peque&ntilde;a sin servicios, con&nbsp;</span><br /><br /><span>demasiada gente aglomerada, algunos estaban mareados y permanec&iacute;an fijos&nbsp;</span><br /><br /><span>como pegados a las bordas. Pero la esperanza de llegar a buen t&eacute;rmino y&nbsp;</span><br /><br /><span>sabiendo a donde iban, los hacia sentirse satisfechos. Era como tener sarna con&nbsp;</span><br /><br /><span>gusto, no importa la incomodidad. Hab&iacute;an personas que no conoc&iacute;an el mar&nbsp;</span><br /><br /><span>era la primera vez que lo ve&iacute;an y se deleitaban de lo lindo, eran como ni&ntilde;os,&nbsp;</span><br /><br /><span>aspirando el olor salino y emocionados deseaban zambullirse en el inmenso&nbsp;</span><br /><br /><span>azul.</span><br /><br /><br /><span>El motor empez&oacute; a sonar diferente, y le comentaron a los tripulantes. Ellos a&nbsp;</span><br /><br /><span>su vez explicaban que se quedasen tranquilos que no era nada de importancia.&nbsp;</span><br /><br /><span>Pasamos Panam&aacute; y Costa Rica. La embarcaci&oacute;n costeaba y se alejaba&nbsp;</span><br /><br /><span>navegaba c&oacute;mo en un zigzag, abandonaba la costa y luego m&aacute;s adelante&nbsp;</span><br /><br /><span>aparec&iacute;a. Seg&uacute;n ellos era para alejarse de supuestos buques mercantiles y&nbsp;</span><br /><br /><span>militares, y para evitar llamar la atenci&oacute;n de posibles guarda costas y ser&nbsp;</span><br /><br /><span>presos de una requisa que los comprometer&iacute;a todos siendo entonces el final de&nbsp;</span><br /><br /><span>viaje.&nbsp;</span><br /><br /><span>Al tercer d&iacute;a hab&iacute;amos gastado m&aacute;s de la mitad de nuestros bastimentos y eso&nbsp;</span><br /><br /><span>que com&iacute;amos muy frugalmente, tambi&eacute;n el agua estaba escaseando, ya pronto&nbsp;</span><br /><br /><span>ir&iacute;amos a la costa a llenar nuestro deposito de combustible y agua para seguir&nbsp;</span><br /><br /><span>el rumbo hacia el norte.</span><br /><br /><br /><span>Al atardecer nos hablaron de un cambio de planes, ir&iacute;amos al Norte de&nbsp;</span><br /><br /><span>Guatemala o a Belice y despu&eacute;s a M&eacute;jico, en donde estaban unos&nbsp;</span><br /><br /><span>colaboradores y compinches, los cuales podr&iacute;an darnos m&aacute;s bastimento,&nbsp;</span><br /><br /><span>repuestos, o alguna reparaci&oacute;n.</span><br /><br /><br /><span>Muy temprano al cuarto o quinto d&iacute;a, nos invitaron a todos, a que nos&nbsp;</span><br /><br /><span>meti&eacute;ramos en la bodega r&aacute;pidamente, pues parec&iacute;a que ven&iacute;a un barco militar&nbsp;</span><br /><br /><span>muy grande. Todos nos ocultamos con rapidez en la bodega, casi no cab&iacute;amos,&nbsp;</span><br /><br /><span>nos acuclillamos, nos apretujamos y esperamos la se&ntilde;al convenidas para salir.</span><br /><br /><br /><span>Una de las mujeres, subi&oacute; silenciosamente y se asom&oacute; subterticiamente por la&nbsp;</span><br /><br /><span>borda, sus ojos se llenaron de l&aacute;grimas, quedose perpleja, con la boca abierta,&nbsp;</span><br /><br /><span>no daba cr&eacute;dito a lo que ve&iacute;a, y de sus labios no pod&iacute;an salir palabras. Estaba&nbsp;</span><br /><br /><span>llena de terror.</span><br /><br /><span>Haciendo un esfuerzo grita, y todos salimos como pudimos de la bodega, para&nbsp;</span><br /><br /><span>ver a los tres hombres que se alejaban. Hab&iacute;an sacado el bote auxiliar y se&nbsp;</span><br /><br /><span>alejaban en &eacute;l, dej&aacute;ndonos a la deriva.</span><br /><br /><br /><span>A medida que se distanciaban. Gritamos, imploramos, lloramos, nada. Se&nbsp;</span><br /><br /><span>alejaban con nuestro dinero y nuestra esperanza, y ni siquiera volteaban a&nbsp;</span><br /><br /><span>vernos.&nbsp;</span><br /><br /><span>Estuvimos mir&aacute;ndolos por largos minutos hasta que desaparecieron en el&nbsp;</span><br /><br /><span>horizonte.</span><br /><br /><span>........................................................................................</span><br /><br /><br /><span>La tripulaci&oacute;n y el capit&aacute;n eran personas de armas tomar. El capit&aacute;n&nbsp;</span><br /><br /><span>estuvo guardado un tiempo indiciado en tr&aacute;fico de drogas, y despu&eacute;s de pasar&nbsp;</span><br /><br /><span>una temporada en la c&aacute;rcel, reclut&oacute; a sus dos compa&ntilde;eros que estaban en los&nbsp;</span><br /><br /><span>mismos rumbos.</span><br /><br /><span>Sus dos compinches, llevaban mercanc&iacute;a a curazao desde las costas de&nbsp;</span><br /><br /><span>Venezuela y luego fueron arrestados in fraganti en pirater&iacute;a, tratando se asaltar&nbsp;</span><br /><br /><span>un velero italiano que ven&iacute;a a hacer turismo en esas aguas tropicales.&nbsp;</span><br /><br /><span>Despu&eacute;s de pagar sus condenas decidieron asociarse. Ahora traficaban con&nbsp;</span><br /><br /><span>otra mercanc&iacute;a. La humana.</span><br /><br /><br /><span>Nos quedamos mudos, y at&oacute;nitos. Muchos de nosotros, nos sentamos en la&nbsp;</span><br /><br /><span>borda sin hacer nada, est&aacute;bamos como alelados, idos, quien sabe qu&eacute;&nbsp;</span><br /><br /><span>pensamiento nos atormentaba, y nos ro&iacute;a el esp&iacute;ritu. Otros hombres&nbsp;</span><br /><br /><span>empezaron a divagar, hablaban de sus pueblos, y sus historias.&nbsp;</span><br /><br /><br /><span>La embarcaci&oacute;n se balanceaba suavemente entre las olas. El Ecuatoriano&nbsp;</span><br /><br /><span>hablaba de su pueblo, Ba&ntilde;os, con su r&iacute;o y la selva pr&oacute;xima, hablaba de su&nbsp;</span><br /><br /><span>ni&ntilde;ez, de las aguas termales, y de las ganas de emigrar, y ahora, sentirse&nbsp;</span><br /><br /><span>inmerso en esta incertidumbre. Otro, el peruano hablaba de sus barrios en&nbsp;</span><br /><br /><span>Lima, lo &aacute;rido de la costa, y de sus monta&ntilde;as coronadas de blanca nieve. A&nbsp;</span><br /><br /><span>todos les dio por hablar de sus recuerdos y pueblos, los sitios de su ni&ntilde;ez, y&nbsp;</span><br /><br /><span>en donde pasaron seg&uacute;n ellos, momentos de felicidad. Los colombianos&nbsp;</span><br /><br /><span>comentaban de sus pueblos costeros, de su r&iacute;o magdalena y de los hermosos&nbsp;</span><br /><br /><span>villorrios y lugares de el interior del pa&iacute;s. Todos hablaban con l&aacute;grimas en los&nbsp;</span><br /><br /><span>ojos.&nbsp;</span><br /><br /><span>Y as&iacute; pas&oacute; el primer d&iacute;a de la deriva y soledad en el mar.</span><br /><br /><span>.................................................</span><br /><br /><br /><span>Un grito los saco de las nubes y del sopor &ldquo;Esto se est&aacute; llenando de agua&rdquo;.&nbsp;</span><br /><br /><span>En efecto, el barco adem&aacute;s de ir a la deriva se estaba anegando, con raz&oacute;n se&nbsp;</span><br /><br /><span>fueron esos condenados. &ldquo;Si esto se hunde, no cabr&iacute;amos en el bote auxiliar y&nbsp;</span><br /><br /><span>ser&iacute;a un caos como es ahora.&rdquo; Este era el pensamiento a voces.</span><br /><br /><br /><span>Todos al un&iacute;sono nos pusimos a trabajar. Hicimos una cadena humana y</span><br /><br /><span>Logramos con tes&oacute;n esfuerzo y mucho trabajo, salir de ese trance..&nbsp;</span><br /><br /><span>Conseguimos un escondite, seguramente era una trampa para esconder drogas&nbsp;</span><br /><br /><span>y para ocultar el contrabando que era trasportado a los otros pa&iacute;ses. Perdimos&nbsp;</span><br /><br /><span>todo el alimento, nuestros enseres se empaparon, ahora toda la cubierta era&nbsp;</span><br /><br /><span>colorida y abanderada con nuestras ropas sec&aacute;ndose al sol. .&nbsp;</span><br /><br /><br /><br /><span>Un nuevo d&iacute;a, y as&iacute;, empezamos a perder la cuenta. El mar, el d&iacute;a, la noche,&nbsp;</span><br /><br /><span>siempre iguales. Un mar tranquilo en las ma&ntilde;anas, era como un espejo y casi&nbsp;</span><br /><br /><span>no se sent&iacute;a movimiento alguno, no hab&iacute;a el vaiv&eacute;n de las olas. En las&nbsp;</span><br /><br /><span>tardes, las ondas van aumentando de intensidad, se siente el fuerte vaiv&eacute;n y&nbsp;</span><br /><br /><span>all&iacute;, somos como una concha de nuez en este vasto oc&eacute;ano.&nbsp;</span><br /><br /><br /><span>Algunas noches se escucha la brisa chocar con los costados y penetra a&nbsp;</span><br /><br /><span>refrescarnos y otras , son muy calurosas y la ropa se pega a nuestro cuerpo y&nbsp;</span><br /><br /><span>el calor pegajoso dura hasta la madrugada, yendo a refrescar casi hacia el&nbsp;</span><br /><br /><span>nuevo d&iacute;a, y entonces poco a poco nos sentimos m&aacute;s c&oacute;modos.&nbsp;</span><br /><br /><span>El cielo por las noches es muy estrellado. Solo se ven estrellas y estrellas,&nbsp;</span><br /><br /><span>miles de ellas brotan del negro firmamento y nos acompa&ntilde;an hasta el&nbsp;</span><br /><br /><span>amanecer</span><br /><br /><br /><br /><span>Otro grito rompe la monoton&iacute;a de la noche, la mujer gem&iacute;a y gritaba, lloraba&nbsp;</span><br /><br /><span>intensamente, sent&iacute;a dolor y no hab&iacute;a nada para calmarla. Oraciones, palabras&nbsp;</span><br /><br /><span>de consuelo y de &aacute;nimo para darle valor, para que saliera bien del problema en&nbsp;</span><br /><br /><span>que se encontraba.</span><br /><br /><span>Estaba pariendo.</span><br /><br /><span>............................................................</span><br /><br /><br /><br /><span>El cad&aacute;ver de la mujer fue lanzado al agua, el esposo estaba inconsolable.&nbsp;</span><br /><br /><span>La amortajaron con unos trapos y la ataron. Le colocaron unas pesas para que&nbsp;</span><br /><br /><span>se hundiera r&aacute;pidamente. Todos estaban en la cubierta.</span><br /><br /><span>El ni&ntilde;o dorm&iacute;a, no hab&iacute;a alimento para &eacute;l y se esperaba que muy pronto&nbsp;</span><br /><br /><span>acompa&ntilde;ar&iacute;a a su madre.</span><br /><br /><span>Algunos dijeron unas palabras, otros oramos, unos a voces y otros en silencio</span><br /><br /><span>&ldquo;Que Dios la acompa&ntilde;e en su viaje&rdquo;.Dec&iacute;an las mujeres con l&aacute;grimas en los&nbsp;</span><br /><br /><span>ojos. Solo una noche m&aacute;s nos acompa&ntilde;o la criatura. &Eacute;sta llor&oacute; y llor&oacute;&nbsp;</span><br /><br /><span>interminablemente, sin descansar, hora tras hora y no hab&iacute;a modo de calmarla.</span><br /><br /><span>Nos desesperaba y quer&iacute;amos gritar&rdquo;Callen a ese ni&ntilde;o&rdquo; Pero comprend&iacute;amos,</span><br /><br /><span>sab&iacute;amos de su agon&iacute;a, era la misma que &iacute;bamos a pasar nosotros sin comida y&nbsp;</span><br /><br /><span>sin agua para beber. Amaneci&oacute; en los brazos de las mujeres, ellas se turnaron,&nbsp;</span><br /><br /><span>ya no lloraba, le daban de beber lo poco que hab&iacute;a en un pa&ntilde;ito y el la&nbsp;</span><br /><br /><span>chupaba con avidez.</span><br /><br /><br /><span>Parec&iacute;a un angelito. Estaba como dormido con los ojos cerrados.&rdquo;Miserables&nbsp;</span><br /><br /><span>de nosotros&rdquo;. Pens&aacute;bamos.&rdquo;Pronto te acompa&ntilde;aremos amiguito&rdquo;.</span><br /><br /><span>Una de las mujeres lo bautiz&oacute;, le puso el nombre de Esperanto, como de&nbsp;</span><br /><br /><span>esperanza. Esperanza para nosotros, que &iacute;bamos quien sabe a donde, a la&nbsp;</span><br /><br /><span>deriva en este inconmensurable mar.</span><br /><br /><span>Oramos y lloramos, desahog&aacute;ndonos de nuestras angustias, nos confort&aacute;bamos&nbsp;</span><br /><br /><span>unos a otros del miedo, d&aacute;ndonos &aacute;nimo. &ldquo;Pronto alg&uacute;n barco nos ver&aacute; y nos&nbsp;</span><br /><br /><span>sacar&aacute; de este infierno&rdquo;.</span><br /><br /><span>Vimos un ave, todos las se&ntilde;alamos, era grande de alas y de pico largo, negra.&nbsp;</span><br /><br /><span>Los supersticiosos se&ntilde;alaron mal ag&uuml;ero, otros re&iacute;an y m&aacute;s all&aacute; otros,&nbsp;</span><br /><br /><span>comentaban que hab&iacute;a tierra cerca. &ldquo;Pero donde&rdquo;.</span><br /><br /><span>Vimos m&aacute;s aves, pasaban cerca de nosotros, de pronto en el horizonte el&nbsp;</span><br /><br /><span>espect&aacute;culo nos hizo enmudecer. Centenares de alados surcaban el aire y se&nbsp;</span><br /><br /><span>lanzaban al agua formando una cortina, eran tantos que parec&iacute;a una&nbsp;</span><br /><br /><span>cascada de p&aacute;jaros que ca&iacute;an desde las alturas. Hab&iacute;a un enorme banco de&nbsp;</span><br /><br /><span>peces.</span><br /><br /><span>Vimos relumbrar figuras fugaces de plata que se deslizaban a nuestro&nbsp;</span><br /><br /><span>alrededor y bajo el casco de la embarcaci&oacute;n. Era como la subiendo de un&nbsp;</span><br /><br /><span>r&iacute;o. Nos rodeaban muchos, centenares, miles de peces, nos sentimos euf&oacute;ricos&nbsp;</span><br /><br /><span>y nos dispusimos a tratar de pescar algunos. Logramos capturar a muchos de&nbsp;</span><br /><br /><span>ellos, all&iacute; mismo los tasaje&aacute;bamos y lo engull&iacute;amos crudos, era mucha el&nbsp;</span><br /><br /><span>hambre. Un bocado delicioso despu&eacute;s de tener varios d&iacute;as sin comer</span><br /><br /><span>Con los que sobraron, los guindamos a secar al sol en unas cuerdas</span><br /><br /><span>Nos pusimos alerta a ver si ve&iacute;amos tierra, logramos divisar muy a lo lejos&nbsp;</span><br /><br /><span>unas manchas oscuras, pero nada, segu&iacute;amos a la deriva.</span><br /><br /><span>En la tarde otro fen&oacute;meno nos lleno de entusiasmo, por lo menos nos&nbsp;</span><br /><br /><span>alimentaba el esp&iacute;ritu. Era una puesta de sol, al principio las nubes blancas y&nbsp;</span><br /><br /><span>el fondo amarillo, todo en una gran pantalla. Luego poco a poco se va&nbsp;</span><br /><br /><span>tornando rojizo, las nubes se alargan como pa&ntilde;os de seda y va&nbsp;</span><br /><br /><span>desapareciendo poco a poco hasta oscurecer completamente.</span><br /><br /><br /><span>En la oscuridad, muy a lo lejos, se ve&iacute;a un relampaguear continuo como el de&nbsp;</span><br /><br /><span>una tormenta.</span><br /><br /><span>Ten&iacute;amos comida, m&aacute;s sufr&iacute;amos por la sed. El agua adem&aacute;s de escasa estaba&nbsp;</span><br /><br /><span>ya contaminada, no obstante algunas madrugadas llov&iacute;a y algo de&nbsp;</span><br /><br /><span>ella pudimos guardar. La escasez de agua nos daba dolor de sed y ese dolor,&nbsp;</span><br /><br /><span>nos enturbiaba el cerebro, y produc&iacute;a confusi&oacute;n en nuestras facultades&nbsp;</span><br /><br /><span>mentales, all&iacute; en donde se asienta la locura.</span><br /><br /><br /><span>Amaneci&oacute; de nuevo, todav&iacute;a varios de nosotros pescaban, ahora ten&iacute;amos&nbsp;</span><br /><br /><span>cierta provisi&oacute;n, el cielo es de un azul, algo as&iacute; como el&eacute;ctrico, y hay una&nbsp;</span><br /><br /><span>claridad y una gran visibilidad, no se observan nubes, y el mar est&aacute; tan&nbsp;</span><br /><br /><span>tranquilo que no sabemos si nos movemos o permanecemos en un solo sitio&nbsp;</span><br /><br /><span>est&aacute;ticos para siempre.</span><br /><br /><span>Cerca de la medianoche un grito, todos corrimos, el hombre es jalado por sus&nbsp;</span><br /><br /><span>compa&ntilde;eros, el brazo y el antebrazo, hab&iacute;a desaparecido con mano y todo.</span><br /><br /><span>Chorros de sangre sal&iacute;a de su costado, ten&iacute;a marcas de dientes en el pecho. El&nbsp;</span><br /><br /><span>hombre fue desgarrado de un solo tir&oacute;n. Mordido por un gran tibur&oacute;n, de esos&nbsp;</span><br /><br /><span>que seguramente est&aacute;n acostumbrados a comerse a los balseros cubanos, que&nbsp;</span><br /><br /><span>se lanzan al mar en embarcaciones dis&iacute;miles sin prever el resultado y con la&nbsp;</span><br /><br /><span>esperanza en el coraz&oacute;n y la mar de la veces sucumben, zozobrando en alta&nbsp;</span><br /><br /><span>mar sin que nadie los logre auxiliar.</span><br /><br /><br /><span>En el piso de la embarcaci&oacute;n el hombre hac&iacute;a estertores y vomitaba, perd&iacute;a&nbsp;</span><br /><br /><span>mucha sangre, se ve&iacute;a que el dolor era insoportable. Como pudimos le&nbsp;</span><br /><br /><span>colocamos compresas en la herida, para parar un poco la salida de la sangre.</span><br /><br /><span>Pero era imposible la sangre manaba sin cesar&nbsp;</span><br /><br /><br /><br /><span>El hombre se estaba poniendo amarillo, sus ojos se estaban apagando, se&nbsp;</span><br /><br /><span>estaba yendo.</span><br /><br /><span>Para el atardecer del d&iacute;a siguiente, lo arrojamos al mar, tras &eacute;l y con &eacute;l iban&nbsp;</span><br /><br /><span>nuestras oraciones. &ldquo;Deb&iacute;amos estar m&aacute;s alerta&rdquo;. Coment&aacute;bamos entre todos.</span><br /><br /><span>&rdquo;Estamos en una situaci&oacute;n muy peligrosa y cada uno de nosotros corre&nbsp;</span><br /><br /><span>peligro. La muerte es nuestra compa&ntilde;era de viaje&rdquo;.&nbsp;</span><br /><br /><br /><span>Todo el d&iacute;a hizo un calor insoportable, y en la noche algo de brisa que&nbsp;</span><br /><br /><span>reconfortaba nuestros cuerpos. Al siguiente d&iacute;a igual y a lo lejos, se&nbsp;</span><br /><br /><span>observaban nubes grises, eran muy oscuras y tenebrosas. Cubr&iacute;an todo el&nbsp;</span><br /><br /><span>horizonte.</span><br /><br /><br /><span>Despertamos con el fuerte bamboleo de la embarcaci&oacute;n. Fue todo de&nbsp;</span><br /><br /><span>repente. Las olas nos golpeaban y lanzaban chispas de agua, que hac&iacute;a que nos&nbsp;</span><br /><br /><span>ateri&eacute;ramos, sent&iacute;amos la embarcaci&oacute;n levantarse como en un tobog&aacute;n,&nbsp;</span><br /><br /><span>&eacute;ramos sacudidos, corrimos donde la grieta y tratamos de reforzarla.&nbsp;</span><br /><br /><span>Est&aacute;bamos alumbrados con la luz de una peque&ntilde;a vela cuando empez&oacute; a&nbsp;</span><br /><br /><span>soplar la fuerte brisa que nos dejo en tinieblas. Vino el viento a cantar un&nbsp;</span><br /><br /><span>canto de muerte. El ulular era acompa&ntilde;ado con el batir de olas. Ten&iacute;amos&nbsp;</span><br /><br /><span>mucho miedo de zozobrar. La embarcaci&oacute;n era castigada por todos los&nbsp;</span><br /><br /><span>costados, el mar entraba por la proa, nuestras voces eran silenciadas por el&nbsp;</span><br /><br /><span>fuerte viento, cerramos la entrada de la bodega y muchos de nosotros nos&nbsp;</span><br /><br /><span>quedamos en ella apret&aacute;ndonos d&aacute;ndonos calor con nuestros cuerpos,&nbsp;</span><br /><br /><span>acompa&ntilde;&aacute;ndonos y orando y temblando por el fr&iacute;o y por el miedo. Los que&nbsp;</span><br /><br /><span>nos quedamos arriba en el puente, vimos como los rel&aacute;mpagos daban forma a&nbsp;</span><br /><br /><span>las grandes y negras olas.&nbsp;</span><br /><br /><span>Negras, como diablos, coronadas con enormes cachos blancos, que nos&nbsp;</span><br /><br /><span>azotaban. Ora vimos una enorme pared de agua y nosotros en la base, nos&nbsp;</span><br /><br /><span>recog&iacute;a y nos levantaba muchos metros, ora otra, era como estar en un valle&nbsp;</span><br /><br /><span>rodeado de altas monta&ntilde;as. El mar herv&iacute;a furibundo. Viento , agua,&nbsp;</span><br /><br /><span>rel&aacute;mpagos, rayos, truenos, todo al mismo tiempo. En el fuerte vaiv&eacute;n nos&nbsp;</span><br /><br /><span>lade&aacute;bamos, y casi nos sumerg&iacute;amos. Est&aacute;bamos metidos dentro de una&nbsp;</span><br /><br /><span>tormenta tropical, o en el medio de un hurac&aacute;n</span><br /><br /><span>En cada brillar del cielo, ve&iacute;amos nuestras caras, nuestros ojos redondos&nbsp;</span><br /><br /><span>llenos de terror, de l&aacute;grimas, de llanto, de susto, de ansiedad. Todas las&nbsp;</span><br /><br /><span>pasiones conjugadas en nuestros rostros. Y el viento segu&iacute;a silbando afuera,&nbsp;</span><br /><br /><span>cantando su melod&iacute;a siniestra, y la noche dirig&iacute;a a los monstruos que nos&nbsp;</span><br /><br /><span>zarandeaban queriendo devorarnos.....</span><br /><br /><br /><span>Y amaneci&oacute;. Amaneci&oacute;, como amanecen los d&iacute;as despu&eacute;s de padecer una&nbsp;</span><br /><br /><span>gran tormenta. Como si se hubiesen lavado pecado. Como si se hubiese lavado&nbsp;</span><br /><br /><span>el tiempo. Es un nuevo amanecer, cristalino, hialino, m&aacute;gico con luz de&nbsp;</span><br /><br /><span>hermosos colores. &ldquo;Si no estuvi&eacute;semos en este trance, &eacute;ste fuera uno de los&nbsp;</span><br /><br /><span>mejores d&iacute;as de mi vida&rdquo;.</span><br /><br /><span>Seguimos a la deriva, y no sabemos donde nos ha arrojado la tormenta, nos&nbsp;</span><br /><br /><span>sentimos euf&oacute;ricos y con mucha suerte el de haber salido de ella. Con unos&nbsp;</span><br /><br /><span>l&aacute;pices, han hecho una escuadra, dicen que es para tratar de ver nuestra&nbsp;</span><br /><br /><span>posici&oacute;n. A ver en que rumbo andamos y rezar para que no venga otra&nbsp;</span><br /><br /><span>tormenta como la anterior, que no la aguantar&iacute;amos. Todav&iacute;a los hombres,&nbsp;</span><br /><br /><span>est&aacute;n sacando agua de la bodega.</span><br /><br /><span>Todo est&aacute; empapado y ahora no tenemos agua que beber. Habiendo tanta agua&nbsp;</span><br /><br /><span>en esta inmensidad y que no podamos tomar ni siquiera un poco.</span><br /><br /><span>En el techo han colgado un pl&aacute;stico con una tuerca en el centro y un&nbsp;</span><br /><br /><span>recipiente, es para recoger un poco de agua pero es muy poca y nosotros&nbsp;</span><br /><br /><span>somos muchos</span><br /><br /><span>Uno de los hombres, tom&oacute; en silencio agua de mar por varios d&iacute;as, callado sin&nbsp;</span><br /><br /><span>decirle a nadie y se volvi&oacute; loco. Se arrojo por la borda gritando.&nbsp;</span><br /><br /><span>El dolor de sed. Se le fundieron los ri&ntilde;ones y el cerebro. Se deshidrat&oacute;&nbsp;</span><br /><br /><span>totalmente. Su cuerpo al sentir el agua salada, le quitaba a los &oacute;rganos la&nbsp;</span><br /><br /><span>dulce para contrarrestarlo y as&iacute; poco a poco se fue quemando hasta morir.</span><br /><br /><br /><span>Vimos una gran red. Formaban ella un gran c&iacute;rculo con los corchos&nbsp;</span><br /><br /><span>flotando en el mar.</span><br /><br /><br /><span>La corriente nos llev&oacute; hacia ella. La tomamos y vacilamos en quedarnos junto&nbsp;</span><br /><br /><span>a esa isla que nos comunicaba con la civilizaci&oacute;n.&nbsp;</span><br /><br /><span>Nos dispusimos a deliberar. Y nos cuestionamos. &iquest;&ldquo; Nos quedamos&nbsp;</span><br /><br /><span>junto a la red, o seguimos a la deriva, a donde la corriente nos lleve&rdquo;?.&nbsp;</span><br /><br /><span>Decidimos seguir a la deriva.&nbsp;</span><br /><br /><br /><span>No sab&iacute;amos cuando vendr&iacute;an a recoger &eacute;sta red, o si estaba&nbsp;</span><br /><br /><span>perdida causa de la tormenta . Si continu&aacute;bamos, quiz&aacute;s muy pronto&nbsp;</span><br /><br /><span>ver&iacute;amos tierra, y saldr&iacute;amos de este predicamento.</span><br /><br /><span>De todas maneras dejamos un mensaje atado a la red.&nbsp;</span><br /><span>En una botella describimos nuestra situaci&oacute;n y dejamos los nombres y el&nbsp;</span><br /><br /><span>tiempo que ten&iacute;amos a la deriva. La corriente nos iba arrastrando, mientras se</span><br /><br /><span>empeque&ntilde;ec&iacute;an a la distancia los flotadores de la red, y desaparec&iacute;an poco a&nbsp;</span><br /><br /><span>poco confundi&eacute;ndose con las aguas</span><br /><br /><span>........................................................</span><br /><br /><br /><span>&ldquo; Pienso en los que dejamos atr&aacute;s, mi madre, hermanos, hijos. Todo para&nbsp;</span><br /><br /><span>acompa&ntilde;ar a mi esposo en &eacute;sta aventura que ha resultado un desastre</span><br /><br /><span>El peligro nos ha acechado desde que salimos del Per&uacute;. Igualmente comentan&nbsp;</span><br /><br /><span>mis compa&ntilde;eros, inclusive los que emocionados han visto el mar por primera&nbsp;</span><br /><br /><span>vez y que ahora est&aacute;n saturados de &eacute;l. A donde se mire hay agua., hay mar,&nbsp;</span><br /><br /><span>hay azul, hay profundidad. Estamos todos agotados, secos, nuestras ropas son&nbsp;</span><br /><br /><span>harapos, nuestros cuerpos enflaquecidos, barbas hirsutas tiene los hombres y&nbsp;</span><br /><br /><span>todos tenemos un semblante de fantasma. Creo que nos quedan muy pocos&nbsp;</span><br /><br /><span>d&iacute;as, a lo sumo , uno de mucho calor y aprensi&oacute;n, y estoy segura que no lo&nbsp;</span><br /><br /><span>aguantar&iacute;amos. Ya algunos deliran. Hablan ininteligiblemente sobre sus casas&nbsp;</span><br /><br /><span>y familiares, y otros est&aacute;n triunfando en aquellas lejanas tierras que nunca&nbsp;</span><br /><br /><span>llegaremos a ver..... Me doy por vencida. No hay marcha atr&aacute;s. Ya no ver&eacute; mis&nbsp;</span><br /><br /><span>monta&ntilde;as coronadas de nieve ni a los caudalosos r&iacute;os, ni a las voces y gritos&nbsp;</span><br /><br /><span>de jolgorio festivo de mis ni&ntilde;os cuando salen de la escuela, ni la voz&nbsp;</span><br /><br /><span>arrulladora de mi madre.</span><br /><br /><span>El cielo est&aacute; estrellado, infinitas estrellas se asoman en la noche a&nbsp;</span><br /><br /><span>despedirnos o a acompa&ntilde;arnos a los eternos viajantes en la ruta hacia el m&aacute;s&nbsp;</span><br /><br /><span>all&aacute;, donde nuestra inefable amiga la muerte nos llevar&aacute; hacia esos sitios&nbsp;</span><br /><br /><span>desconocidos donde termina la vida a ese umbral oculto donde empieza otra&nbsp;</span><br /><br /><span>muy diferente&rdquo;.</span><br /><br /><span>......................................................</span><br /><br /><br /><span>&ldquo;Las sirenas de las profundidades, medio mujeres medio pez, emiten un&nbsp;</span><br /><br /><span>quejumbroso sonido. &iquest;Ser&aacute; que lloran nuestra desgracia. Ser&aacute; que la brisa trae&nbsp;</span><br /><br /><span>con los recuerdos cantos de trompeta?.</span><br /><br /><span>Amanece y anochece.. Es el sol quien sale en el oeste o es el este que se va&nbsp;</span><br /><br /><span>consumi&eacute;ndose en las profundidades. Ya divago, no soy yo, ni nadie, solo soy&nbsp;</span><br /><br /><span>un fantasma, que vaga, que flota, que puede caminar sobre las aguas, que&nbsp;</span><br /><br /><span>puede subir , bajar, flotar, que puedo mirar desde lo alto y ver en esta altura a&nbsp;</span><br /><br /><span>la embarcaci&oacute;n y a todos yacer en la cubierta, tirados, gimiendo a punto de&nbsp;</span><br /><br /><span>morir o ya estamos muertos?&rdquo;.</span><br /><br /><br /><span>&ldquo;La inanici&oacute;n, la sed, el hambre, el sol , el calor, el fr&iacute;o, la ansiedad, los d&iacute;as.</span><br /><br /><span>Todo pesa en una gran balanza y en la otra, solo nuestros cuerpos y la&nbsp;</span><br /><br /><span>voluntad que va desapareciendo, que se va minando.</span><br /><br /><span>Otra vez la m&uacute;sica. &Eacute;sta vez es la de caracoles en celo, llamando a su amada.</span><br /><br /><span>Es el grito de enormes peces que se preparan a engullirnos. Son mujeres de&nbsp;</span><br /><br /><span>hermosos rostros y de turgentes senos, de largas cabelleras y de bellos&nbsp;</span><br /><br /><span>ojos...... Nos ven, sonr&iacute;en y cantan, tap&eacute;monos los o&iacute;dos como hizo Ulises.&nbsp;</span><br /><br /><span>No oigan m&aacute;s el canto siniestro&rdquo;...........</span><br /><br /><span>...................................................</span><br /><br /><br /><span>La embarcaci&oacute;n se acercaba a toda m&aacute;quina la V de la proa, se adornaba con&nbsp;</span><br /><br /><span>azahares, corona de olas de espuma de mar.</span><br /><br /><span>Ven&iacute;an hombres de uniforme a bordo. Miraban con binoculares y hablaban en&nbsp;</span><br /><br /><span>forma extra&ntilde;a.</span><br /><br /><span>...................................................</span><br /><br /><span>Al pairo se coloc&oacute; la embarcaci&oacute;n.&nbsp;</span><br /><br /><span>Una nave de otro mundo, con seres extra&ntilde;os que nos hablaban, que trataban de&nbsp;</span><br /><br /><span>socorrernos, que trataban de hacernos beber.---Poco a poco sin atragantarse,&nbsp;</span><br /><br /><span>beba despacio---. Sus voces sonaban raras como desarticuladas y con&nbsp;</span><br /><br /><span>entonaci&oacute;n diferente.</span><br /><br /><span>................................................</span><br /><br /><span>Amanecimos en tierra, fuimos rescatados despu&eacute;s de estar en el mar m&aacute;s de&nbsp;</span><br /><br /><span>veinte d&iacute;as.</span><br /><br /><span>..........................................</span><br /><br /><span>El pescador vio algo refulgente en la red, algo que brillaba con el movimiento&nbsp;</span><br /><br /><span>del mar, reflejando los rayos del sol. Ley&oacute; el mensaje y r&aacute;pidamente dio aviso&nbsp;</span><br /><br /><span>a la guardia costera.</span><br /><br /><br /><span>...........................................</span><br /><br /><br /><span>En grandes letras los peri&oacute;dicos anunciaban el recate de una embarcaci&oacute;n en&nbsp;</span><br /><br /><span>alta mar</span><br /><br /><span>&ldquo;Tres d&iacute;as despu&eacute;s que unos pescadores vieron atada a su red un aviso de&nbsp;</span><br /><br /><span>socorro, fue rescatada una embarcaci&oacute;n que iba a la deriva con m&aacute;s&nbsp;</span><br /><br /><span>de veinte personas.&nbsp;</span><br /><br /><span>A bordo hombres y mujeres yac&iacute;an por doquier, algunas muy cerca de morir y&nbsp;</span><br /><br /><span>otras ya fallecidas de inanici&oacute;n y de deshidrataci&oacute;n.</span><br /><br /><span>Solo siete se salvaron&rdquo;</span><br /><br /><span>.............................................</span><br /><br /><br /><span>&ldquo;Me llamo Ana. Soy Peruana, tengo m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, me met&iacute; en esta&nbsp;</span><br /><br /><span>aventura para acompa&ntilde;ar a mi esposo. Somos una familia pobre, desde los&nbsp;</span><br /><br /><span>tiempos de los Incas. Soy persona que trabaja con las u&ntilde;as en su tierra y&nbsp;</span><br /><br /><span>quisimos aventurarnos a vivir una vida mejor para nosotros y ayudar los&nbsp;</span><br /><br /><span>nuestros.&nbsp;</span><br /><br /><span>Para cambiar y mejorar nuestro sistema de vida, ganar dinero e invertirlo en la&nbsp;</span><br /><br /><span>educaci&oacute;n de los hijos. All&aacute; se qued&oacute; mi madre y mis hijos, mientras mi&nbsp;</span><br /><br /><span>esposo y yo partimos en este desgraciado viaje. Nuestra meta era conseguir&nbsp;</span><br /><br /><span>trabajo y vivir una vida m&aacute;s digna.&nbsp;</span><br /><br /><span>Tratar de vivir el sue&ntilde;o americano.</span><br /><br /><span>Haciendo pesquisas nos enteramos que un grupo de personas hac&iacute;an viajes a&nbsp;</span><br /><br /><span>los estados unidos llevando personas, indagamos m&aacute;s y nos fuimos al Ecuador&nbsp;</span><br /><br /><span>en donde fuimos reclutados por el grupo, de all&iacute; pasamos a Colombia en&nbsp;</span><br /><br /><span>donde empez&oacute; nuestro viaje ......................</span><br /><br /><br /><br /><br /><span>Rub&eacute;n Patrizi</span><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /><br /></p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 16:54:00 +0000</pubDate></item><item><title>en la noche en la ciudad</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073025-en-la-noche-en-la-ciudad.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073025-en-la-noche-en-la-ciudad.php</guid><description><![CDATA[<p><span>Deambulando existo&nbsp;</span><br /><span>n&oacute;mada en las calles de la gran ciudad&nbsp;</span><br /><span>entre callejones y calles oscuras&nbsp;</span><br /><span>entre droga y basura&nbsp;</span><br /><span>vendiendo asco,&nbsp;</span><br /><span>vendiendo el deseo,&nbsp;</span><br /><span>vendiendo el amor,&nbsp;</span><br /><span>comprando dinero&nbsp;</span><br /><span>con cuotas de piel&nbsp;</span><br /><span>de sangre de hiel.&nbsp;</span><br /><span>Noches oscuras sin luna&nbsp;</span><br /><span>sin resplandor con dolor&nbsp;</span><br /><span>noches de hast&iacute;o,&nbsp;</span><br /><span>de hombres de alcohol.&nbsp;</span><br /><span>Noches de muerte&nbsp;</span><br /><span>que ronda alrededor&nbsp;</span><br /><span>ronda como yo&nbsp;</span><br /><span>Buscando entre ruinas&nbsp;</span><br /><span>deseando que termine el deambular&nbsp;</span><br /><span>n&oacute;mada en las calles de la ciudad&nbsp;</span><br /><span>vendi&eacute;ndome al mejor postor.&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 16:49:00 +0000</pubDate></item><item><title>de la calle</title><link>https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073024-de-la-calle.php</link><guid isPermaLink="true">https://elsaltodelarana.blogia.com/2016/073024-de-la-calle.php</guid><description><![CDATA[<p><div class="work"><div class="text">Con carita sucia<br />manos peque&ntilde;as,<br />l&aacute;grimas secas<br />mirada langida<br />alguna de fiera herida<br />otras de dolor de olvido<br />la sonrisa ausente perdida<br />caritas peque&ntilde;as manchadas<br />con ausencia de amor<br />sin escuela sin comida<br />sin abrigo ni cari&ntilde;o<br />van errantes vagabundos<br />despreciados insultados<br />no son gente no son nadie<br />van con el coraz&oacute;n oprimido<br />y sin sentimientos&nbsp;<br />asi andan por el mundo<br />los ni&ntilde;os de la calle<br />sin nadie que pueda<br />tenderles una mano y&nbsp;<br />darles amor y abrigo.</div><div></div></div></p>]]></description><pubDate>Sat, 30 Jul 2016 16:48:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
