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Pierín y Tintón

Ballenas

Pierín y Tintón

 

“Vamos, vamos a la playa” Le comenta Tintón a su hermanita Pierín.

Y van corriendo los dos por la orilla de playa, recogiendo los chipichipis que se asoman entre la arena cuando el agua se retira para formar de nuevo otra ola, ellos los ven en la orilla mostrando las pintas coloreadas que se asoman a flor.

 

El nácar brilla en sus manitas, y van llenando la pequeña cesta que la niña lleva en sus manos.

 

“Montémonos en el bote y jugamos a piratas” Grita Tintón a su hermanita. Ella abre muchos sus ojos redondos y mueve su cabecita en un ademán negativo. “¡Recuerda que mamajuly dijo que no nos fuésemos muy lejos!”

 

El bote un pequeño velero estaba encallado en la orilla, esperaba a su dueño que lo llevase a navegar por la laguna que se formaba antes del arrecife.

 

“Vamos, vamos, no hay problema no te preocupes” Y de un brinco ya estaba  encaramado en el pequeño barquito, la niña lo siguió dudando, pero al fin, era mayor y sabía lo que hacía.

 

El pequeño velero empezó a navegar por la laguna, poco a poco se alejaba de la costa, la niña miraba con ojos de susto y de interrogación a su hermanito. El le daba palmadas a su espalda y sonreía, era un no te preocupes silencioso, que trataba de calmar a la pequeña y asustadiza niña.

 

“¡Pierín, Pierin! ¡Mira como el barco navega entre las olas!” Efectivamente el barquito navegaba ora a la derecha, ora a la izquierda, iba de frente hacia el viento, navegaba de bolina, regresaba y el viento le daba en la popa y lo hacia encabritar, los dos se divertían de lo lindo con risas y alegrías. De pronto el viento cambió y los llevo  un poco  más lejos pasando el arrecife, allí  las olas eran  más fuertes, los dos se asustaron un poco, Tintón oteaba el horizonte, su rostro más serio ahora daba cuenta del peligro que corrían, pero no quiso demostrar miedo para no asustar a su hermanita.

 

De pronto un ruido y los dos fueron a dar al agua, las tablas del pequeño bote se esparcieron por doquier. Tintón y Pierín se aferraron a una tabla grande que paso rauda delante de ellos. “¡Nada, nada, agarremos ese tablón!” Gritaba para que su hermanita lo pudiese oír. Se aferraron duramente al tablón y empezaron a preguntarse que había pasado para encontrarse en ese  trance tan extraño…

 

Pierín pensaba en su madre, la vio en su mente, estaba lavando los platos cuando ellos le dijeron que iban a la playa, recuerda sus palabras “Niños, niños no vayan muy lejos estoy preparando el almuerzo y esta tarde vamos a salir” “Esta bien mamayuli” Contestó la niña dándole la mano a su hermanito que ya salía veloz de la casa.

 

El rostro  de Pierín se llenaba de lágrimas, nunca pensó estar en ese trance. Por lo menos estamos juntos pensó…

 

Tintón aferrado a la tabla hablaba a su hermana para tranquilizarla…

 

“No te preocupes, ya saldremos de esta, mueve los pies vamos chapaleando poco a poco y llegaremos a la orilla”.

 

“Así como veo yo, me parece que  mas bien nos alejamos”…

 

“No es tu impresión, no te preocupes vamos adelante”…

 

“¡Y ahora eso!” grita la niña asustada, “¡Mira son aletas de tiburones!”

 

“¡Tranquila, tranquila, eso no es nada pronto saldremos de esta!...

 

“¡Pe… pero… esos son tiburones y nos van a comer! ¡Ellos son animales muy malos!”

 

“No son animales malos, son animales nada más, su función es esa la de comer, y por eso se comen a otros animales”

 

“¡Y a la gente también!”...

 

“¡A nosotros no! ¡Ya vas a ver!”.

 

De repente un choro de agua les cae encima a los niños, ellos voltean y ven a una gran ballena que se les ha acercado.

 

“Hola Ballena, cómo está” Le habla Tintón con decisión.

La ballena cierra los ojos y les responde.

 

“Veo que están en cierto peligro, su barquito se ha estrellado en las rocas, y ustedes ahora rodeados de tiburones, están en cierto predicamento”.

 

“¡Sí pero saldremos adelante mi hermanita y yo!”.

 

“No lo dudo” Les comenta la ballena... “¡Vamos móntense en mi lomo los llevaré a tierra!”

 

Sin dudar un momento el par de niños se montó en la ballena que los llevó rápidamente hasta la orilla alejándolos del peligro que eran los tiburones.

 

… “Tintón…, Tintón, despierta, anda vamos despierta, estas todo rojo como un tomate, recuerda que mamájuli nos dijo que no nos tostáramos al sol y que no tardáramos mucho, ya llevamos mucho acá, y llevas dormido mucho tiempo”.

 

“¿Qué pasó, qué pasó, y los tiburones, y el barquito, y la ballena?...Tintón mirando a todos lados le dice a su hermana…

 

“¿De qué hablas?... le habla ella riendo y mirándolo a los ojos “¡Te has quedado dormido! ¡Vamos rápido que mamayuli nos está llamando!”

 

El par de criaturas se dirigieron a su casa en veloz carrera, ya el hambre los estaba apretando…

 

Una ballena levantaba su chorro en alta mar, se alejaba de la costa, nadando parsimoniosamente con su vaivén de cetáceo.

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1 comentario

Graciela Maria Casartelli -

Un hermoso cuento.....mantiene el interés, excelente desenlace. ¡Felicitaciones!
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