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elsaltodelarana

Saltar, Brincar, Botar


Se mira en el espejo, se acicala, tensa su corbatín, corre su sombrero por su cabeza hasta ajustarlo a su gusto. El verde de su traje alisa, el negro del frac cepilla. Toma sus guantes, su bastón y parsimoniosamente camina a la salida.

Va dando brincos de alegría por el nuevo amanecer. Sale al exterior, perdiéndose en la espesura, confundiéndose con la maleza.

De vez en cuando se dejan ver su ancas, verdes y brillantes que resplandecen con la luz en cada salto
Rubén Patrizi
derechos reservados


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1790 antes de ......


Llora el niño con lágrimas que le deshacen la ilusión de vivir.
Lágrimas que van lavando en su paso a los labios, la sonrisa infantil
Lágrimas con sabor de sal y vinagre, amargas
Lágrimas que le cierran la innata alegría y en sus ojos dulces de niño, se graban imágenes para toda su vida.

Ve a su madre partir, que a la fuerza se le escapa, le abandona, ve a su padre llorar con los ojos cerrados, ve las cicatrices que le doman el espíritu.

El látigo cubre la piel de trozos sanguinolentos, ningún grito, el músculo de su faz, se convierte en piedra, no demuestra ningún gesto, es impasible y sus ojos llenos de odio y rencor están cerrados y debajo de sus parpados hay dos carbones que brillan, pero el amo los quiere adormecer.

Oye los tambores que le anuncian un nuevo día y un despertar con miles de aromas que vienen a su mente. Ve el campo y los árboles, huele la tierra recién mojada, recién arada, mira al buey que arrastra la yunta. Ve el río que se interna en la selva. Imágenes de sus padres de sus amigos de sus hermanos de su gente, se agolpa en sus ojos y allá lejos esta él, con los brazos abiertos queriéndolos abrazar. Ve la libertad y los caminos que conducen a ninguna parte y que van a todas. Siente el sol que le calienta su cuerpo y observa las estrellas que le señalan un camino. Mira a las grandes manadas de animales, los elefantes que relinchan libres por la pampa. Oye al león que ruge hambriento entre la maleza y que acecha al antílope. Lo ve brincar, correr en libertad.

Las manos aprietan la cuerda que lo ata que rompe sus muñecas.

La mujer en su vientre una vida nueva.

El niño cubre sus ojos con las manos

Un sonido silbante hace eco en sus oídos, el chocar del odio en la piel del padre.

La voluntad que se vence que se quiebra.

Las voces llenas de odio las burlas y las risas le queman muy dentro
El sudor corre por su cuerpo

La noche oscura, sin brillo de luna, sin estrellas que palpiten como su corazón. Sin brisa y el calor que hace que el sudor se empape en las ropas.

Corre la sangre agolpándose en las sienes, que quieren estallar.

Ella se aleja, el corre detrás, su llanto y sus gritos

El caballo cabrita.

Las ruedas del coche son un enorme molino.

Se va, adiós madre. Ninguna palabra.

No hay despedidas, solo lágrimas sabor de sal, sabor de vinagre.

Lagrimas que se van amargando, como su vida.

Unos brazos los sostienen, lo aprisionan, no puede correr ni huir. El quiere esconderse en la selva cubrirse de ella consustanciarse con la naturaleza y poder llorar y gritar.

Adiós madre. Un grito silenciosos

Y padre observa.

Abre sus ojos y mira hacia la mujer y hacia el hijo.

Un grito brutal sale de sus labios, un grito en una lengua diferente, ininteligible, extraña; es un último suspiro para caer rendido.

Es un te amo, un hasta nunca y hasta siempre, un grito que hace eco y se pierde entre la selva.

Adiós madre, adiós padre me llevan.

 

Rubén Patrizi

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Dos Lágrimas y Una Sonrisa

Dos lágrimas y una sonrisa
El lazarillo.



“Amigo mío. Cuéntame. Cuéntame, mi querido acompañante de años y costumbre, de infortunios y alegrías. Mi fiel compañero que me ayuda a amortiguar la oscuridad y las tinieblas.


Cuéntame. ¿Cómo y qué es el color?.


Yo en mi oscuridad, percibo; lo duro, lo suave, lo blando, lo terso, lo áspero, lo abrasivo. Son sensaciones que poseo desde niño y logro sentirlas ampliamente.
Siento el filo del cuchillo, lo cortante, lo romo, lo plano, lo redondo, la forma, el objeto, el ángulo. Mi mente lo describe, lo escanea.. En mi mente, están todas las formas que llegan a mis sentidos, lo liso, como las escamas de los peces, lo suave y sedoso de la piel. Lo áspero y cortante, dualidad, como muchas palabras y como la vida.
Percibo siento, escucho, toco, abrazo, río, sueño. Sueños sin color.
Por lo tanto mi amigo, quiero que me expliques. ¿Qué es y cómo es el color?.
Siento lo tibio, el sol cuando calienta mi piel, siento el frío, la brisa y los olores que trae de allende, de todas partes. Olor de bosque de montañas, de mares de ciudades.
Siento lo fresco, la quietud debajo de un árbol y el silencio que se rompe con el murmullo de las hojas, el volar de insectos, y el piar de aves.
Oigo, el sonido equidistante del mar, lejano murmullo excitante y relajante, como el del agua que salpica entre las piedras de un río.
Oigo a los niños que juegan, siento sus gritos y jolgorio.
Siento a los pájaros, el cristofué, la paraulata, el canario, y hasta el roncar del tordito peleando el sitio en el parque, en la calle.
Siento el frío el calor, el miedo y el dolor.
Pero no siento el color.
Por eso quiero que me lo describas.
Descríbeme todo eso que cuentan del cielo, que es azul como los mares y que se confunden en el horizonte, y que el sol es dorado, y que daña a los ojos del que lo ve.
Qué es eso que cuentan del lo verde del monte, de las montañas y de las hojas de los árboles.
Matices de colores de la naturaleza, gama de sensaciones en el mundo.
Cuéntamelo todo mi generoso lazarillo”.


“Tal cual lo has descrito y aún más.
Inconmensurable el color, gamas como gemas, colores tan diversos como los aromas que percibes, que van desde tenues hasta fuertes que van subiendo de intensidad hasta hacerse desagradables
Así como el sonido, un violín o flauta, o un oboe, o trompetas.
Percibes el sonido que son notas, empiezan algunas inaudibles, muy suaves y luego en una ordenada policromía, el tono cambia, y se hace más fuerte, ora más suave, tonos y más tonos, instrumentos y más instrumentos. Así es el color como una hermosa sinfonía.
Va creciendo en sus ondas ocupando el vacío en notas fulgurantes que brillan y que están llenas de vida, como pájaros de hermoso plumaje que exhiben color como flores al vuelo.
Así es el color en su intensidad. Tenue, cálido, frío, fuerte, débil, y en mil formas y combinaciones.
Todo está lleno de color.
El mar y sus miles de matices desde el más suave y pálido de los azules; el más pastel, hasta el de mar profundo. Hay grises en atardeceres de nubes oscuras que viene anunciando tormentas.
Hay ocasos rojizos, de nubes que van del naranja al rojo en pinceladas llenas de sol. Pletóricos plateados de días brillantes de cielos y horizontes.
Flores perfumadas de acariciantes pétalos y mil tonos. Todo el espectro cromático, como un arco iris y mucho más.
La naturaleza inventó el color, para soslayar el espíritu
Así como solo ves el negro que existe dentro de ti, está lo opuesto,
El blanco y la mezcla de él con todo lo que se te pueda ocurrir
El mar verde de selva, gamas de un solo tenor”.

El ciego al oír la explicación de su amigo, le bajaban de sus ojos dos lágrimas que mojaban sus mejillas, y una sonrisa aparecía en sus labios.

El silencio se adueño del lugar...........


Rubén Patrizi

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