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elsaltodelarana

Guanaritore- Naufragio.

Guanaritore- Naufragio.

 MATEO MANAURE
Ofrenda a mi Raza
1991 | óleo sobre tela | 80 X 160 cms.

Guanaritore- Naufragio.  

El azul del día hialino y claro se transforma con pasmosa rapidez en un gris, y todo pasa tan de repente, que la canoa, casi se vuelca con el ímpetu que vino en seguida.

El gran viento...

 

Este gris trajo un cambio, todo un caos, una fuerte brisa que sonaba como el rugido de un tigre.

Un chubasco de los que solo hay muy adentro en la selva, donde las feroces fieras, los coloridos pájaros y todos los animales, se ocultan o huyen despavoridos.

 

La lluvia es intensa, las gotas caen con furor e inundan con un gran abrazo la selva, las hojas desprendidas, surcan los cielos, y el agua que cae, es como una gran cascada, que hace burbujear al río que está debajo y que dejó de ser placido, sosegado, tranquilo, de corriente suave. Dejó de ser un espejo, para convertirse en una fiera más, pero aún,  más peligrosa.

Ahora las olas mueven la canoa a su capricho.

 

Los tripulantes, tiene el corazón en la boca, sus ojos, muestran temor, la mujer no deja de balbucear,”Joni, joni”(“Agua, Agua”) y” Guiri, guiri, guiri.(“Rema, rema, rema”). “Acá nos morimos, Guanaritore, (naufragar),guiri, guiri, (rema, rema)

 

La tempestad arrecia, el viento continua soplando con fuerza, la lluvia es muy intensa, relámpagos, rayos, truenos, un caos. “ La naturaleza está brava “, dice el indio y rema y rema, trata de mover la canoa, que parece un corcho flotando en el agua, que se mueve, como si estuviera en un temblor de tierra. La espuma de las olas entra a la canoa, el agua casi la inunda, el indio rema y rema, sin descanso, su mujer ora.

 

Ora en silencio a su Dios, ora a las aguas, y a los espíritus, sus manos aprietan las bordas, apenas flotan, el muchacho, trata de achicar con una totuma, va arrojando el agua afuera, mas esta no tarda en regresar con otra ola, las que siguen embistiendo, una, otra y otra, vez. Movimientos de onda de nunca acabar, son miles de rizos hasta donde alcanza la vista, es como el agua hirviendo.

 

El indio está cansado, mira a la mujer y al niño y también se agarra de la borda.

 

“M-araisa ( Esposo mío), m-araisa, ( esposo mío ) guanarikore ( naufragar ), ka guarao, komoyané  ( nuestros familiares, atrás se han quedado) ma kobe  ( mi corazón sufre ).

 

La canoa es un punto en el agua, y la corriente los arrastra, se los lleva a los rápidos, que en condiciones normales, se evaden, pero con la tormenta encima es imposible, son empujados hacia ella, van a la deriva, todavía no se han hundido, ni volteado, la canoa resiste y ellos están aferrados a ella, como tres hormigas a una hoja que es arrastrada en un charco.

    

“Nabutuba nine ( nado yo ) jomuni isiko tane ( en los remolinos de agua ) nabutuya nine

( navego yo ), ma kuare nakakore jaramuju nakote ( sobre mí al venir el remolino de agua me iré al fondo” Así habla el indio a la mujer y al niño, ellos no dicen palabras, solo                                                                                                                                                                                                  observan asustados.       

                                            .

“Ine tuarate tane ( esfuerzos haré para salir ) guatabe ine rame ( pero al fin moriré).

Continua hablando, “butane jokorut-ine” ( flotando iré yo ).

 

El indio respira muy hondo y habla con palabras que son murmullos, que solamente él logra oírlas, como si fuese una oración.

“Ama imaiti, guabaka guayabate”( Hoy en las altas horas de la noche, pasará la muerte muy cerca de nosotros....)

 

Pero no se rinde, toma el remo y continua empujando con fuerza.

“Guiri, guiri”. ( Remo , remo ).

 

Nuevos bríos a su espíritu

 

“M-araisa, m-araisa” ..(Esposo mío, esposo mío) Comenta la mujer saliendo del estupor con lágrimas en sus ojos, que son lavadas rápidamente por la lluvia.

 

Están empapados  y ateridos, el niño con brío continua achicando, entran en los rápidos y bajan como si estuvieran en un tobogán, van dando tumbos rodeados de rocas. Ya está entrando la oscuridad, que los va enlazando poco a poco.

 

Él hombre rema, o trata de hacerlo, su fuerza y su espíritu en la lucha contra los elementos que se han desatado con fiereza....

 

La lluvia ha cesado, ahora la pelea es contra la  corriente, pero el agua los remolca, los mece, los bate, y los agita, el frágil cayuco aguanta este batir, este agite  este mecer....

 

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El día los agarra en la orilla, la mujer abraza al muchacho, están vivos y a salvo. Pero el hombre no está.

 

“M-araisa, m-araisa ( Esposo mío, esposo mío ). Son palabras de desespero.

 

Él cayuco ha desaparecido junto con el indio.

 

Hay un nuevo amanecer, y como el dicho, después de una  tempestad viene la calma, este nuevo día prometía ser muy hermoso. Amaneció con un azul distinto, los pájaros se oían cantar y se veían revolotear entre las ramas. La mujer y el niño están alegres porque se sienten vivos, en un sentimiento ambiguo, la tristeza también los embarga.

El niño pregunta por su padre y se preocupa, vienen lágrimas a sus ojos.

 

En la selva detrás de ellos, río arriba, se divisa un juba nasiko, ( arco iris ), sus corazones se calman, tienen hambre, hay que salir de allí.

 

Ella en silencio piensa en su esposo, lo cree fallecido. Ahora solo hay que pensar en salir

de este atolladero y empezar a moverse, para no ser el  alimento de alguna fiera, o de  alguna serpiente, de esas enormes que esperan sigilosas, para atrapar a su presa, apretarlas en un abrazo de muerte.

 

“ Dima, ama sika ji mi bajenu” ( Papá, ahora si que nos separamos de ti, vuélvete )

Son palabras que dice el niño a su madre y replica, “ Tengo miedo del tobe”,( tigre ), que busca alimento en la selva y no quiero se su comida. “ Dima, dima. ( Papá, papá ).

 

Y empezaron a caminar por la selva....

 

Ahora recuerda lo pasado, el bote chocó contra una roca y se volteó. Reconstruye todo en su mente, como si fuese una película que va rodando cuadro por cuadro. Cuando fue lanzada a el aire,  los gritos, al final las burbujas y luego, el silencio.

 

“M-araisa, m-araisa” ( Esposo mío, esposo mío ). De nuevo sus palabras en una oración silenciosa.

 

Camina todo el día, el niño a veces va adelante, otra junto a ella y otra atrás. A cada momento ve  siluetas de las fieras y corre donde la madre, es su imaginación que le hace un juego, y cree ver en la maleza a los ojos del tobe ( tigre ) que lo esta acechando, allá en el denso follaje.

 

Consiguieron un claro y allí, un bohío semi destrozado por los elementos y el tiempo, estaba abandonado, no quiso pernotar en él, cantidades de hormigas y bachacos eran sus ocupantes, decidió ir más adelante, no obstante recogió varias  estacas y las llevó atadas en su hombro.

 

En las raíces que sobresalen de los árboles gigantes hizo un alto, allí vio una especie de cueva, las raíces la habían hecho, una maraña de brazos formaban un cobertizo bastante seguro para guarecerse de un peligro exterior, allí piensa  pasar la noche.

Revisó y esculcó, hasta quedar tranquila con la seguridad que no había animales peligrosos ni ponzoñosos, hizo un cerco con las estacas a manera de valla impenetrable, cortó unas  hojas grandes muy  parecidas a las del banano  y hojas de la flor del paraíso que abundan por esos lares.

Hizo una especie de colcha y se introdujeron allí, entre esas raíces a pasar la noche.

 

Nojo nabakayajé-ma ( Había llegado el hambre )...

 

Sus tripas resonaban, la mujer busco entre las hojas y arbustos y consiguió una enorme araña, esta fue degustada con fruición y deleite, también esculcó en un tronco podrido, y unos gusanos amarillentos y muy desarrollados y gorditos, los cuales después de exprimirlos, los comieron ávidamente, por lo menos así amortiguaron un poco su hambre.

 

El niño dormía placidamente, estaba en su hábitat; la felicidad de la inocencia.

 

La madre vigila, los ruidos de la selva se concentraron en la noche; los roedores que roían las hojas y caminaban curiosos tratando de olfatear a estos extraños visitantes, la brisa hacia hablar a las hojas en lo alto, y abajo los animales gruñían, algunos insectos zumbaban y otros hacían ruidos diversos. Se inició el concierto nocturno, el de los pájaros cazadores, e                     insectos, y  todos los animales noctámbulos. La selva en su esplendor....

 

Ella no pudo dormir, sólo pensaba en su hombre y de sus labios salían las palabras como “ “Macobe ajera” ( Mi corazón sufre y espera ). M-araisa, m-araisa”. ( Esposo mío, esposo mío ).

 

Al final la venció  el sueño, ya casi al amanecer...

 

Después de varias horas, se desperezaron y siguieron su camino por un largo sendero que se adentraba en la selva.

 

Cantaba una canción al niño para hacerlo reír, y tratar de distraerlo. El hambre los estaba acechando de nuevo...

 

Tobe naoya                                 El tigre viene

Onanaka uban                             No llores, duérmete

Kaba araya                                  Del monte sobre las hojas cortadas

Nooyara                                      Viene

Ubau; tobe naoya                        Duérmete, que vine el tigre

Onanaka ubau                              No llores, duérmete

 

Y continuaba....

 

Araguato yama                           Los araguatos ahora

Koitayaja yama                          Aullando están

Araguato yama                           Los araguatos ahora

Araguato yama                           Los araguatos

 

Y dulcemente le cantaba

 

Masijakanare                              Paso corriendo un venado

Masijakanae                               Paso corriendo un venado

Daukere daukere                        Rozando las matas

Daukere, daukere.                      Rozando las matas

 

Llevan caminado tres días y parte de la noches....Al cuarto día divisan una partida de caza.

“Estamos salvados”, gritó ella alborozada, apretando al niño contra su pecho.

 

La mujer cuenta las aventuras pasadas a su familia y llora por su hombre extraviado....

Todos los dan  por muerto.

 

Ma guarotu naukorera

Ciamore onaturú

Onaturú tana-inera

Ma guaraotu naukore

Ma guaraotu naukorera

Ciamore onaturú

Ma guaraotu

Naurayane

Onaya-ine.

 

Al marcharse mi compañero

Me daban ansias de llorar

Ansias de llorar por él

Al marcharse mi compañero

Se marcha

Por él

Lloro yo

 

M-araisa, m-araisa. ( Esposo mío, esposo mío ).

 
   

“Ma bote kabucara (Cuando mi botecito),  baribari a kore nane” (comenzó a dar vueltas)....

 

El Indio les comenta a los lancheros.

 

“ Los rápidos nos voltearon, yo me golpeé la cabeza con unas rocas y no supe más de mí.

No se nada de mi mujer y  de mi hijo, no sé, si viven o han muerto, y sufro por ellos”.

 

“Guanariaine, guanarikore, nejeruaine”

“ Naufragué, al naufragar me fui nadando, me topé con un caimán.....

 

Niharabakaida                          Un caimán descomunal

Niharabakaida                          Un caimán enorme

Ma buturuae                             Se tiró a morderme

Ma buturuae                             Se tiró a morderme

A ju basaida                              Con su cola plana

A-ju jakotai                               La cola que el tiene

Ma  yegereae                             Me golpeó

Ma yegereae                              Me golpeó

   

Barakoida                                  Un barco grande

Nabauti-mo                               De afuera

Yaronae                                     Ha llegado

 

Me ha salvado.....

 

Un certero disparo ha  eliminado a un caimán que está a punto de almorzarse a un hombre.

La certera puntería del marinero salvó al indio...Al rescatarlo y alojarlo en el barco, el indio casi no podía hablar, estaba medio ahogado, deshidratado, perdía el control de sus signos vitales, balbuceaba palabras sobre su mujer e hijo. Lo dejaron descansar y después de casi un día de viaje río arriba lograron hablar con él. El indio contó su lucha contra la tempestad,  los hombres de la embarcación oían asombrados la historia, ha sido una odisea  sobrevivir a un huracán, comentaban entre ellos emocionados.

 

Después de un mes, el barco regresó de su viaje por el caudaloso río padre, el indio estaba reestablecido y muy contento por  regresar a su casa, aunque en su alma estaba plasmada la tristeza por el hijo y la mujer..

 

“ ¡Por allí voy a mi casa, muy agradecido por la comida, por curarme, gracias por todo!”

 

En la orilla  del caño unos hombres pescaban, vieron al el indio llegar y exclamaron su sorpresa,  se alegraron enormemente  al verlo. Allí mismo le comentaron de la mujer y del hijo. Él estaba muy contento, quería llegar cuanto antes para poder y verlos y abrazarlos

 

Guasibi nobo mene bakotu

Guaribi nobo ibajekit-ine

Guaribi nobo asidakone

Asidanone eku narute

 

El cayuco y viejo prestádmelo

En el cayuco roto y viejo regresaré

Si el cayuco roto y viejo es malo

Por malo que sea, en él iré embarcado.

  

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Más de un mes ha pasado, ellos cada cual por su lado se piensan. En esos pensamientos fluyen preguntas, él piensa en su familia, en  ella, su mujer, en su amor y en su hijo.  A su vez, ella piensa en él, lo llama en silencio y siempre las lágrimas corren por sus mejillas.

  

El indio rema por el caño rumbo a su casa, allí exclama lleno de alborozo y esperanza.

 Jake tima aore¡ Ranera ¡ 

Mañana a estas horas

¡ Ole!

 

Temprano en la mañana, el hombre divisa los bohíos y las chozas, mira a los niños que corretean, las mujeres caminando, a los que se bañan en las tranquilas aguas, los que tratan de pescar alguna presa, el espejo de agua que refleja  el cielo, las nubes, la orilla, los árboles,  un paisaje que parece una consustación de los elementos, el arriba y el abajo confundidos en un abrazo, solo un pájaro o una semilla que cae de un frondoso árbol, rompe el cuadro haciendo vibrar  ondas en el río ....Dejó de remar, corre donde los suyos....

   

Ellos  lo miran llegar, están sorprendidos, un perro ladra, al final un niño corre y grita, le brotan las lágrimas, son de alegría, la mujer también grita sorprendida y deja caer lo que tiene en las manos, también se apresta a correr diciendo “ M-araisa, m-araisa. ( esposo mío, esposo mío ).

 

El niño también expresa su alegría y su asombro,  grita: “ Dima, dima” ( Papá, papá ).

 

El hombre corre, eleva a su hijo y lo aprieta a su cuerpo, “ Dima, dima” ( Papá , papá), continua diciendo el niño.

 

Con su hijo en los brazos se acerca a la mujer  y chocan sus cuerpos y se enlazan estrechándose en un éxtasis de vida.

 

Hay  más lágrimas, risas, suspiros, alegrías, preguntas, palabras...........

 

Un encuentro, un nuevo amanecer. Ella le expresa con sonrisa en sus labios, “Regresas de la muerte, estas vivo gracias a Dios”....

  

Origuakaki, origuakaki

Boyabajaima, jojoyanine

  

Festejamos, festejamos

Yo me emborracho y bailo

   

Rubén Patrizi

 Recopilación del lenguaje de los indios GuaraoBajo del Orinoco.Del libro Guarao RibúPor el P. Basilio de barral.

Misionero del bajo Orinoco.

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1 comentario

Ligia -

Excelente trabajo, lo he bajado para releerlo en casa.
Éxitos.
Saludos Ligia
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