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elsaltodelarana

"Cambul"

"Cambul"  BÁRBARO RIVASNo disponible
Crucifixión
1960 circa | duco sobre masonite | 50 x 50 cms.
Pintor ingenuo    

Cambul

Hay risas por la que quieres meterte debajo de la tierra

 

Las risas no se dejaban de oír, en cuanto se oyó la  respuesta los muchachos, implacables y rápidos, reían a todo pulmón.....

 

El verde pizarrón mostraba en su superficie las palabras que escribía el profesor  con la blanca tiza, y éstas a su vez eran copiadas con velocidad en los cuadernos, al mismo tiempo que con la otra mano, él, vehemente, borraba para escribir en la verde tabla nuevas palabras...

Escribía y borraba con una rapidez asombrosa, gesticulaba como loco, se movía, hacia gestos extraños, sus palabras salían con avidez de su boca, y él anotaba casi todo lo que decía. Los jóvenes ponían atención y seguían apuntando en sus libretas.

 

Libros y cuadernos debajo de los pupitres, grandes ventanales, pero muy altos, desde el interior solamente se lograba mirar el techo del largo pasillo que continuaba hasta las escalas y la claridad del día, luz que entraba rauda y a borbotones. Una clase llena hasta los tuétanos de jóvenes ávidos del saber.

 

En cuanto preguntas, los sabihondos levantaban la mano, eran los primeros que ampulosos recitaban de memoria los versos, o las definiciones, más aún las fórmulas o las conjugaciones verbales, el deletreo, etc. Cualquier pregunta que era solicitada por el viejo profesor.

 

Los otros callaban tímidos y veían para otro lado haciéndose los locos, para no ser el blanco del dedo inquisidor.

 

Se entablaba la discusión se exponían las ideas y las palabras fluían con avidez.

El Profesor cuestionaba estas preguntas, y las anotaba en la gran superficie verde

¿Cuáles son las palabras que se pronuncian mal en el idioma castellano?

¿Por qué se confunde la r con la l en algunas zonas del país?

¿Por qué el uso constante de la de, metida en cualquier oración?

 Los que. ¿Por que se usan arbitrariamente? y en fin muchas palabras que se escriben, que se oyen y se hablan mal.

 

¡A ver usted!. Le dice señalando con el dedo, al joven que parece estar distraído. Él esta leyendo un escrito en el libro que está encima de su pupitre, no anota nada y esta absorto en ello, esto la ha alejado de la clase momentáneamente.

 

El joven esta completamente perdido, no sabe a ciencia cierta que le van a preguntar, en su interior se crea una enorme confusión, se llena de nervios, no lo demuestra pero sen sus ojos está marcada la interrogación.

 

Antes, leía en el libro las palabras mal escritas del idioma castellano que involuntariamente y por costumbre, en muchas regiones los pueblos expresan erróneamente, y se reía mentalmente de algunas de ellas.

 

“¡A ver usted”! Le repite, ¿dígame una palabra que termine por la letra ele?

 

En el cerebro del muchacho se consumía la materia gris, buscaba en el interior de sus neuronas una respuesta, pero los nervios, los traicioneros, no dejaban que se aflorara en su mente palabra alguna, le venía a la memoria la palabra  elefante, pero la ele no está al final comentaba para sí. Otras palabras pasaban como una lista interminable frente a sus vedados ojos, pero  nada, no venía nada con la letra ele al final. Que susto. Apremiaba a su mente y de pronto recordó las palabras que leía en el libro momentos antes de que el profesor lo apuntara con su dedo inquisidor y lo llamara.

Él va a  responder, lo hace sin pensar ya en nada, responde como zambulléndose en las aguas de un río o del mar sin saber nadar, solo lanzándose en ellas así de sopetón, y replica tímidamente con una vocecita casi apagada......

 

“ Cambul...”

  
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