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elsaltodelarana

Tan tan tan Tururú

 Tierra fecunda   Diego Rivera.

Fresco en la Universisdad Autónoma de Chipango

 

Tan tan tan—Tururú



Un, dos, tres. Lleva el niño el compás.
Tan, tan, tan. Lleva el niño el tambor.
Un, dos, tres. La marcha y la corneta
Juegan los niños al arte militar
Oído….Atención….
El del tambor anuncia parada
Firmes para una revisión
El de la corneta de cartón
Toca tururú, tururú, tururú
Alineación de soldaditos al frente
Juegan al desfile, un, dos, tres
Un cañón, una carreta, un piel roja
Caballitos a montón
Todos dirigidos en una marcha
Con corneta y tambor
Un, dos, tres
Va el niño, un tuturururu
Tan, tan ,tan
Va el niño, con su tambor
Sus gorritas azul y roja
Sus ojitos relucientes
Con sonrisa de puros dientes
Y muchos hombrecitos en los dedos
En sus manitas de marfil
Soldaditos de plomo, de plástico, de ilusión
Tururú, tururú, toca la corneta
Tan, tan, tan, lleva el niño el tambor
Tururú, tan, tan, tan, tan.

 

EL Musiú

EL Musiú

El Musiu
(1910)

Ho bisogno
di una mano
Sulla mia spalla
Ma come facho
da solo ?
Mario Bresassn ( Borablu)


El mar de fondo hizo de las suyas, y el barco encalló en la orilla. Una enorme grieta se hizo notar desde la borda hasta debajo de la superficie. La embarcación empezó a hacer agua. La tripulación corre contra el tiempo, contra los duros corales, que son cortantes como cuchillas. Están tratando de salvar lo más posible, y van depositando lo que se puede en la arena, a la orilla de la playa. Un caos de objetos, cajas por doquier, todo se va llenando de mercancía.
Una fuerte lluvia acompaña a los marineros en la descarga, faros del barco alumbran la costa, solo es un haz de luz, las olas agitan la popa, el barco no se despega, esta atrapado y casi a punto de partirse en dos, ocasionando así, un nuevo peligro para los pobres tripulantes que trabajan contra los elementos y el tiempo.
La negra orilla es como la boca de un lobo, y no se distingue el horizonte, ni remotamente la espuma blanca de las olas, solo se vislumbran sombras cuando el haz de luz se proyecta y escruta el negro mar y la oscura orilla, marcando una nota como el de un siniestro misterio.

Nunca se imaginaron que serían arrastrados por un mar de fondo. Ocurrió de repente, sin aviso. Unas enormes olas empezaron a mover la embarcación logrando arrancarla de su apoyo, arrastrándola y haciéndola naufragar. Momentos antes se mostraba el paisaje como el de una acuarela; con el blanco matizando las olas y coronando de espuma la orilla, y la arena que brilla reluciente, como las lejanas nubes y la suave brisa que mece las palmeras, ondulándolas suavemente, como el caminar de mujer.

Los haces de las linternas y de las lámparas de queroseno, alumbran con tenue luz la orilla, allí los hombres caminan de un sitio a otro, se notan preocupados, no se dan abasto con los enseres.

La gente del pueblo, no se había enterado . Nadie se dio cuenta de lo ocurrido. La fuerte lluvia de la noche anterior impidió que la gente se informara de los acontecido en esa noche larga, negra y tenebrosa, llena de olas enormes no fue sino en la mañana en cuanto despertaron y vieron a lo lejos la algarabía de la tripulación que todavía hacia maromas para poder salvar algunas cosas que restaban del barco.
Allí todos corrieron para averiguar lo acontecido y tratar de ayudar a los marineros.
En ese amanecer, todavía el barullo reinaba, el agua se iba tragando al barco, y como un pulpo gigante lo anegaba. Brazos de agua en la cubierta en cada vaivén de olas.
El barco se partía en dos, un gemido de hierros rotos brotaba del mar acompañando con su eco al de las olas, los tripulantes entendieron el peligro y se quedaron todos en la orilla junto con la gente del pueblo a ver el espectáculo. Se partía con el oleaje, y la parte de la popa se iba con la resaca, hundiéndose, dejando ver solamente las torres en donde se divisaba la antena.
Parte de la proa quedó en la arena, entre los peñascos y la muralla de coral. Se veía como una ballena moribunda, de las que quedan en la orilla después de un pensamiento de muerte, y a merced de aves y perros, muriendo, bajo los rayos del sol
Los curiosos; los precoces niños que brincan entre las cajas y miran extrañados a los hombres de piel roja como un tomate, que trabajan tratando de limpiar, atando, desatando, acomodando e inventariando lo que lograron salvar de la inundación, daban voces y alaridos, órdenes y gritos, que iban con el viento aquí y allá, todo un pandemonium, miraban con interés.
Las gentes del pueblo inmediatamente se pusieron a la orden de los tripulantes y el capitán.
Varios marinos se fueron, dejando al cuidado de los bultos a unos pocos hombres.
Los hombres de guardia, hicieron de inmediato un campamento y se quedaron a vivir allí en la orilla de la playa.
Inmediatamente empezaron a hacer amigos, los nativos de estas tierras, son hombres y mujeres pacíficos y gentiles, entablaron una amistad rápidamente con estos musiues de piel roja, que han venido desde muy lejos, desde otras tierras, allende en el mar, hablando un idioma diferente.

La soledad acompaña a los hombres, en el día el sol es implacable, las cajas se llevan a un galpón quedando la costa completamente limpia y los hombres, empiezan acomodarse en la tierra, esperando y añorando con sus recuerdos los momentos del pasado.....

Chiquillos y mujeres caminan entre los hombres, unos venden mercancías, otros tratan de entablar conversación y así, entre el mar y la arena se logra escuchar un parlamento, son dos personas que hablan entre sí....
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El italiano a la mujer en al orilla de la playa. El mar con su vaivén, un día hialino y muy hermoso. No se ven nubes, el azul es inmenso y se consustancia en el horizonte con el mar.

Italiano: Come sei bella negrida
Negrita: ¡Ujumh.!
Italiano: ¡Guarda la negrida!
Negrita: ¿Guarda qué ?.¡Respete!,¡ a mi no me guarda nadie!¡Usted tá loco!
Italiano: ¡Vieni cua!.
Negrita : ¿Cómo que cuá?, ¿Usted ahora es pato?.
Italiano: ¿Perque parli cosi?¡vieni, vieni cui!
Negrita: ¡Cosí, cosa, cua, cui, es pato, es ave, no se entiende na, no se pone Ud. de acuerdo!
Italiano: ¡Ma che cosa dice!
Negrita: ¡ Mire señor, aprenda hablar y luego hablaremos!( Y se aleja )
Italiano: ¡Ma negrida!, ¡aspeta!, ¡Ma che!......

Un rumor de la olas del mar en el anochecer, una luna muy grande se asoma en el horizonte, como saliendo del agua, y un haz de luz se reflejan el agua, es un camino de plata que llega a la orilla.

Al amanecer, la brisa bailotea las hojas de las palmas que muestran su fruto orgullosas, las ubérrimas palmeras dan sus exquisitos frutos calmando la sed y el hambre a los orgullosos aventureros.

Las olas van dejando un pequeño eco en su romper, la suave brisa y la calidez del la orilla invitan a contemplar el amanecer.
La muchacha, va caminando por la orilla, moviendo sus cadera con su cadencia de pasos, hundiendo sus pies en la arena , casi hasta los tobillos, y lleva en su cabeza un bulto.

Italiano. ¡Buon giorno cara ragazza!
Negrita: ¡ De nuevo usted! ¡ Ujumh!.
Italiano: ¡Come sei bella!
Negrita: ¡ Puro, che, cha, cha, cha, cha. Usted, habla y habla, y yo no le comprendo na. (Le alarga la
mano obsequiándole algo que saca del bulto que lleva en la cabeza).
Italiano: ¡Grazie, Grazie!¿Che cosa e?
Negrita: ¡Coma , coma.!
Italiano: ¡Sta saporito, e dulce come te!
Negrita: ¡ Sí come te!.
Italiano: ¡ Come ti chiami!
Negrita: ¡Ujumh!
Italiano: (Señalándose a si mismo)¡ Io sono Roberto!
Negrit: ¡Ahhh, ahhh, Gloria!.
Italiano: Sei la Gloria venita d’ celo, Sei la ragazza pui bella di la spiagia!
Negrita: ¡ Otra vez, piu, cua, cui,!¡ ja ja ja ja.!
Italiano: (La toma de la mano). ¡Gloria, Gloria!, ¡Datemi la mano!, sei mi cara amica.


Ella se aleja, se va caminado por donde vino, con su mismo paso cadencioso, moviendo sus caderas suavemente....

Él se queda viendo su caminar, la sigue con la mirada, enciende un cigarrillo y se sienta en un tronco de árbol que está en la orilla, ve cuando desaparece entre las palmeras y se vuelve a mirar el mar.
La sombra de una uva de playa lo cubre del sol. Allí descansa y reposa, arriba algunos verdes racimos se dejan ver brillantes y un pájaro negro revolotea entre las ramas.

Italiano: ¡ Buon Pomerigio!
Negrita: ¿Pome qué?
Italiano: (Alarga la mano y ayuda a bajar la bandeja de la cabeza de la muchacha, y toma una
conserva). Dolce y saporita, cuesto ¿ e come si chiama?. ¡E come un bacio de li tue labbri
Negrita: Verdad que no te comprendo, solo lo dulce. Sí, es dulce de coco y lo hace mi mamá.
Italiano¡ Ah La mamma!.
Negrita: ¡Si la mamá. Ella es una excelente cocinera.
.............

Los dos quedan mirándose a los ojos, y sus sonrisas se van ampliando, no se comprenden, ni se entienden, pero un halo los envuelve cuando están juntos.
Sus cuerpos se atraen, como un metal al imán. La canela de la hembra y el sudor que cae como perlas entre sus pechos redondos, grandes, hermosos.

Se quedan mirando el mar, que los subyuga, que los envuelve en un tema de luz, de aire puro, de brisa cálida, que los rodea y abraza sus cuerpos.
De nuevo ella se aleja, se retira con su bandeja en la cabeza, va esfumándose entre los cocotales, entre las palmeras que miran erguidas con sus hojas oscilantes al cielo. Él la mira desaparecer, y en su pecho va quedando un pequeño grito de nostalgia.

El mar cambia de tono, desde el horizonte, se va llenado de un gris plomizo y va desapareciendo la claridad, poco a poco la noche va invadiendo todo a su paso. En las casas se van encendiendo las luces, algunos faroles amarillentos alumbran en las calles, iluminando el poste y un poco más, haciendo un circulo de luz en el pavimento. Desde lo lejos se ven como luciérnagas estáticas, sin ningún movimiento. La playa, ya esta oscura, el hombre enciende la hoguera, el amarillo anuncia las sombras que se ven alargadas y otras que parecen bailar a la luz de las llamas que oscilan con la brisa.

Fiore

E poi sei tu
Picola
Bella come
Ricordo levitante
Di speranzxe
Germoliate
Sulle mie palme
Colme
Di scorie del tempo

Fiore
Di cui voglio
Ignorare i destini

Germoliato0 eterno
D’ ochhi infiniti
Come
L’ interminabile
Tranparenza
Del desiderio,
(Borablu)

El musiu no puede dormir, se sienta en el tronco del árbol, enciende otro cigarrillo, piensa, cavila, en su mente siente el aroma de la mujer, la ve caminado por entre la arena de la playa, a su lado el fuego oscila y traquetean las ramas, hay un quejido de la madera en su rápida trasformación.

Mira dentro de sí y nota su soledad. Espera ansiosamente el amanecer.

Todo el día esperó, la mujer no apareció. Empieza la tarde a transformar la luz, el sol declina su color al rojizo que explota en el abismo y mancha de púrpura a las nubes y al mismo cielo
Mira hacia todos los lados a ver si se cumple el deseo, solo verla lograría calmar su espíritu.
A lo lejos una mancha en la orilla de la playa que se confunde con las palmeras, y escrutando bien hacia ese sitio, se logra observar un movimiento. Entre la angosta franja de la playa y las palmeras se adivina el paso cadencioso y parsimonioso de la hembra que viene en silencio poco a poco.

Se sienta en el tronco seco a la orilla del mar, el agua moja sus pies delicadamente en un ir y venir fluctuante e incesante.
El murmullo de las olas adormece a los dos que acercan sus hombros, tocándose en la piel y empiezan a mirar pasar el tiempo.

Mirar tus ojos negros
Espejo de tu interior
Me veo en ellos
Y me regocijo de felicidad
Soy yo en tu mente
Eres tu en la mía

Y el trata de aprender, le exige a su mente rapidez, sabe que la mujer lo quiere, sabe de ella por sus suspiros, no la entiende, no comprende sus palabras ni ella las suyas, solo los une la sensación que llenas sus cuerpos y sus mentes en ese contacto que los va encendiendo en silencio.

Observo tus luceros
Dos negritos alborotados
Y tus perlas al sonreír
Llenas de mucho candor
El color de tus mejillas
Alegría veo en tus ojos
Y el reflejo del amor

Se toman de la mano, dos tono de piel, la una suave, cándida, fina, hermosa, la otra, se le nota las callosidades del marino, la sal y el tiempo.
Y los labios se juntan...

La noche, la luna , el mar, el preludio, la hoguera, el fuego que entibia, la brisa que acaricia, los cuerpos se calientan con el suave calor de las brasas.
Y dos cuerpos están muy juntos y muy solos, en la soledad de la noche, donde las olas hablan en constante ritmo con palabras que incitan al abrazo de calor, de piel.
Piel, que se junta en estrecho abrazo, conjunción de sentimientos, donde sobran las palabras...
Solo besos, risas, gemidos y caricias, que rompen en un suspiro que se concilia con la brisa con los elementos, con el mar, con la noche....

Y en el amanecer, la gacela desaparece.

El hombre la busca, mira a todas partes cree adivinar su figura entre los cocotales, pero es el silencio que se ríe. La trata de llamar, y un grito quedo queda en su garganta.

Fuma , espera, el humo desaparece en un llameante consumo del cigarro, y enciende otro...

Se desespera, ¿Dónde ir?¿Con quién hablar?¿Dónde estará?

Esperar con ansiedad que aparezcas
Y el palpitar se acentúa
A cada paso que das
Mil tropel de caballos
Cuando te acercas
Es mi corazón
Que no puede más

La ve venir, y su corazón se quiere salir de su cuerpo.
Se abrazan, esta vez no lleva la bandeja, ni los dulces, viene con las manos vacías y las llena con las suyas.

Y de la mano lo invita a seguirla, lo va guiando a entrar a un mundo nuevo en una nueva tierra. Ahora no hacen falta las palabras, los pensamientos se convierten en acciones, en hechos y las manos se entrelazan para guiarse mutuamente a una nueva vida a un nuevo porvenir



Entrevista Remolinos a Rubén Patrizi

Entrevista/ Revista Remolinos a Rubén Patrizi

Entrevista a Rubén Patrizi
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Rubén Patrizi
¿Desde cuando empezó a escribir ?¿ por qué?
Empecé a escribir desde muy chico, casi desde que empecé leer, pero mis escritos eran muchas veces narraciones orales que les hacia a mis amigos inventando historias, era algo innato, salía por si mismo y a ellos les gustaban los cuentos, porque me pedían que les contara más. Todo eso ocurrió en mi primaria
Siempre me gustó escribir, luego hice algunas poesías que conservé mucho tiempo guardadas en una carpeta archivada por allí, hasta que aparecieron y las destruí todas, no tenían para mí ningún valor literario.
¿Qué es para usted ser escritor?
Si fuese seriamente un escritor, te diría que para mí, ser escritor es algo maravilloso, una persona que tiene la mente llena de relatos, fantasías y fantasmas, que circulan por ella tratando de escapar y ser plasmados en un papel. Ser un escritor es educar y tratar de enseñar por medio de historias, que ejemplaricen las situaciones, dándole a lo cotidiano la razón de ser.
Cuéntenos sobre su vida, sus obras, sus proyectos, su actividad literaria.
Leer, caminar, andar en el aire libre, montar en bici, caminar entre los senderos de las montañas de mi tierra, observar a las personas, a las cosas, a los animales y respirar bastante aire puro, ejercitarme, y por último escribir bastante.
Cómo te dije antes yo no me considero un escritor, si no una persona a la que le gusta escribir. En mente tengo un proyecto de hacer una editorial para los escritores noveles y de bajos recursos- que creo que somos todos- En ella editar libros económicos exclusivamente para los autores que así lo requieran y deseen, ya cumpliendo algunos requisitos..
¿Cómo define el estilo de su narrativa?
¿Cuál estilo?
¿Cómo ve la narrativa de estos últimos años?
Es un boom, ver toda esa gente que tiene ganas de decir algo y lo plasma en los escritos que se ven a diario, es el crecimiento exponencial de tantos escritores, me parece maravilloso.
¿Qué autores influyen en su obra?
Cuando uno ha leído tantos autores que han escrito infinidad libros, estoy seguro que como la miel se le pega a las moscas, un poco de cada uno de ellos se conecta con nuestro subconsciente y se une a nuestras experiencias y se consustancia para luego traducirlo, no se de que forma, y así nace una magia, que se va a manifestar luego en una obra
¿Cree qué el escritor es un ser obsesivo?
Tratar de hacer las cosas bien, como hacen los pintores que borran sus cuadros y empiezan de nuevo, conozco escritores que botan sus escritos, borran, tachan, estrujan el papel o golpean el monitor, y empiezan de nuevo una y otra vez, o cuando se despierta a las tres de la madrugada pensando en un acento o en una situación. Sí los escritores somos obsesivos.
¿Cuál es el fin que desea lograr con su escritura?
Un premio Nóbel . jajá jajá.
Dentro de su producción literaria, ¿Qué obra elegiría usted por optar en una en especial?
Yo creo que las obras que uno escribe en general, cada una de ellas, como unos hijos. La gente o el lector es el que decide cual es buena y cual les gusta, hay algunos escritos que a uno le agrada y considera que son buenos y a otros no. Esto es como los colores y sabores, hay para todos los gustos. Los escritos los considero de dos formas, el contenido que distrae y te informa y el que te llega muy dentro; el que te habla directamente al alma, ese para mí es el buen libro o el buen tema.
¿Cómo ha cambiado su lenguaje a lo largo de los años?
El estudio, la lectura, y la practica, hacen que un escritor, mejore y se comunique con más facilidad. Se cambia con los años y como un buen vino, se debería ser mejor.
¿Es necesario que el escritor sea un hombre comprometido?
Ya esta comprometido con su escritura y su pensamiento. Claro que debe influir con el medio, con la vida, con la idiosincrasia de su pueblo, en donde se halle, con los conflictos de su sociedad, el compromiso es denunciar y educar.
¿Qué libro nos recomendaría leer?
Si fuese local esta pregunta, los enviaría de inmediato a leer sobre los escritores venezolanos del siglo 20 y 19, escritores muy buenos todos ellos, en mi Blogs, voces susurros rumor y gritos, una revista cultural, los nombro a casi todos y recomiendo su lectura
Pero te diré que es imposible decir tal o cual, me gusta Gabriel Márquez, Oneti, Palma, Octavio Paz, Fernando Savater, Heminway etc, etc. Te digo algo más, los clásicos, leerlos y releerlos, Dostovieki, Leon Uris, Stendall, Máximo Gorky, etc. Obras de teatro, los griegos. Tantos y tantos, los contemporáneos etc. Solo hay que leer y leer, tratar de hacerlo un vicio.
¿Qué haces ante de escribir?
No tengo ninguna fórmula para ello, escribir para mí es espontáneo, tengo la mente como te dije antes, un bullir incansable de cosas y situaciones, de proyectos que vienen y se van, solo es sentarme a escribir, no me molesta el ruido, y muchas veces hasta los que como moscas pululan cerca interrumpiéndome, solo un gruñido y sigo escribiendo.
¿Cómo ve usted hoy por hoy la industria editorial?¡ Cómo autor qué soluciones le daría a este problema?
Un gran comercio; las editoriales y librerías. Editoriales y marketing, como todo lo comercial muchas veces priva la calidad, se va en cantidad y en propaganda de productos,
Es una industria ese es el objetivo, y priva muchas veces la calidad.
¿Cree en los concursos o certámenes literarios?
He sido finalista en alguno de ellos ya varias veces y hasta gané uno. También he leído en su contra y hasta no sufrir en carne propia, les daré el beneficio de la duda. No obstante para que algún escritor pueda ser conocido, es un medio, aunque el arte es arte y no debería evaluarse.
¿Qué opina de las nuevas formas de difusión literaria por Internet como revistas literarias, blogs, páginas sobre literatura?.
Una gran solución, para la escasez de publicaciones. Y para dar a conocer los escritos de tantos autores que dejan de ser anónimos. Es un gran aliado la plataforma de Internet
Los interesados abren sus Blogs, sus tertulia, sus foros y poesías, cuentos, narraciones, sus pensamientos. Escriben y hacen cosas muy hermosas, como Remolinos y otras; Andrés Cerios, Collete, Mundo Cultural Hispano, Etc Magazine, etc. Hay Blogs muy hermosos en forma fondo y mensaje.
Es la difusión de la cultura y de escritores, es más, te diría democrática, yo mismo tengo un blogs revista que trata de ser literaria y amena, publica obras de escritores desconocidos y un sin fin de cosas relacionadas con la misma, ejemplos, bailes populares, viajes, sitios de interés, folklor etc, todo ello junto con un periódico en papel que lleva la misma editorial.
Por último: ¿Desea agregar algo más?
Sí dar las gracias a remolinos por publicar algunos de mis escritos y por invitarme a esta entrevista, y al mismo tiempo felicitarlos por llevar una obra maravillosa.
Felicidades. Y augurios.
Rubén Patrizi , Post grado en filosofía, fanático lector. Redactor y director de revista de papel voces susurros rumor y gritos. Realiza colaboraciones para revistas literarias de España, México, Argentina, Perú, Usa, Venezuela. Actualmente esta trabajando en la activación de una editorial y en la publicación de sus cuentos y relatos.
http://es.geocities.com/rremolinos20/index_p257.htm


La Boda

La Boda



La reunión se anunciaba muy divertida, estaba en pleno apogeo, los invitados libaban el licor que era escanciado en sus copas con generosidad.

No faltaba la comida ni la bebida y todos permanecían alegres y dicharacheros, las voces de los más ansiosos llegaba hasta la calle y manteniéndose la alegría en la reunión.

Los novios repartían sus saludos y abrazos a los amigos, que les deseaban sus parabienes, las felicitaciones de rigor y algún que otro regalo en metálico que era conducido al bolsillo del novio.

Fiesta, ejemplar entre fiestas, esplendorosa, no faltaba sino que entrara más alegría por las ventanas para hacer el derroche más regio, más maravilloso....

--¡Pist!.¡Pist!.¡Pist!—Un sonido que imperceptible se asoma entre el clamor de voces.
Se repite.
—¡Pist!, ¡pist!, ¡ pist! Un poco más fuerte, es un llamado, que pide atención.

Una mano se asoma por entre el cortinaje e invita al novio a seguir su seña.
--¿ Pero pasa algo importante?—La mano ahorase convierte en un rostro y calladamente solo con los labios le indica algo al novio. ( S-e a- c -a -b -ó e-l v-i-n-o).
Se repite la pregunta— ¿Pero pasa algo ?.
La voz sigue callada, el hombre carraspea, se limpia la garganta y le indica al novio;
--¡ La bebida se acabó!.....
--¿Cómo? Responde el novio, rojo su rostro y temblorosas sus manos.

No se sabe a ciencia cierta, si fue por falta de previsión, o muchos los invitados, pero así paso.
El vino, se acabó.

Y el horror y el terror se apoderó de los novios.

Notaron enseguida la falta de líquido vital, que para una fiesta de tal envergadura es muy importante. Se pusieron a cavilar y se hacían preguntas, y preguntas, y no tenían respuesta a esas preguntas.

“¿Qué haremos?.¡Qué predicamento!. ¡En qué situación estamos metidos!.....

Mirando todo y a todos, observan entre los invitados a una familia que en una mesa platicaba y se divertía. Estaba el esposo, la señora y el hijo de ambos, que muy animado contemplaba a las gentes divertirse.....
Una voz el indica al novio "Habla con la Señora"...
........................

--Hijo mío--, le comenta la madre, --pero debemos ayudar a estas personas.
--¡Pero cómo madre!. La observa con seriedad y hablándole con ternura, continua—Tú sabes que yo no estoy para estas cosas—Le replica--¡No!. Todavía no ha llegado mi h...
Ella no le deja terminar la frase, con los ojos llenos de lágrimas le objeta.
--Estas gentes son nuestros amigos y debemos ayudarlos, no podemos dejar que los recién casados sufran empezando su vida y las consecuencias futuras. La Burla, el que dirán—Le sigue hablando mirándole a los ojos, con la expresiòn que tiene todas las madres cuando solicitan algo..
--Además los conocemos de muchos años, son casi nuestros parientes.

El hombre no tiene argumentos, para debatir a su madre, que es toda generosidad y dulzura. Calla. Piensa.
--Esta bien madre. ¡Lo haré!. ¡Preparemos las cosas!.

.............................

Las gentes comentaban con gran entusiasmo sobre la enorme sorpresa dada por los anfitriones en la fiesta...

“¡Nos dieron un vino que fue una delicia!. ¡ Insuperable!. ¿De donde lo habrán sacado?. ¡Ni los gobernantes!.... ¡Fue toda una sorpresa!”.

El hijo y su madre reían alborozados...

Fue tanta la calidad y lo sabroso del vino que existen crónicas de esa fiesta desde hace 2000 años.

Rubén Patrizi

El Barquito

El Barquito

El barquito tiene una vela, una triangular de las que llaman latina.

Está en el centro del enorme patio de la casa, rodeado de un mar sereno de verde césped.

Y todos los niños se montan en él . Juegan y sueñan en navegar.

Al encaramarse en el barquito, empieza la transformación, el cambio.

La imaginación se traslada a otro tiempo, a otro sitio, y el verde cesped se transforma en un azul profundo con altas ondas y vaivén de mares, y ribetes de espuma que coronan las altas olas.

Se hincha el velamen, la vela se mece con la brisa que viene haciéndola bailar y el barquito empieza a navegar rumbos inciertos, bajo cielos índigos moteados de blancas nubes.

El capitán, con su parche en el ojo ordena a los hombres maniobras de alta mar.

Izar la mayor y el maestre con silbatos y pitos estridentes acusando recibo de la orden del superior.

Bajar las escotas, mirar las relingas y cuerdas y observar el palo mayor.

Con los gorros de papel todos los niños en las tardes después de la escuela juegan al grumete, al marinero, a navegar.

Allí están todos, el mayor que sueña ser capitán y con el parche en el ojo, juega a ser un brioso pirata, aventurero y un romántico galanteador de siete mares.

El capitán, junto al timonel, gritan a los grumetes, miren las gavias, ojos con los trinquetes y a montar en el palo mayor, izar banderas, preparar cañones, lavar la cubierta y un arreglar el cordaje. Sinfín de órdenes, todas obedecidas al instante, y sin dilación.” A la orden capitán. Si señor”. Todos en un corre corre, trabajan en el barco, haciendo gran conmoción.

La imaginación despliega velas, y aparece un foque a ayudar a capturar más viento.

El barco se mece entre las grande olas, otean el horizonte lleno de nubes y se disponen a virar. El vigía divisa tierra y lanza un grito estertóreo “ Tierra a la vista”

Observan con su catalejos de cartón las montañas de la isla, el río que baja por su falda y la cascada que rompe la monotonía del paisaje

“Bajar los botes “ Ordena el capitán.


.........Y suena la campana. La madre todos. “¡A merendar!”.

El embrujo desaparece, el mar se aquieta de pronto y cesa el vaivén y la espuma blanca y el azul se transforma de nuevo en verde y regresa la realidad.

Las banderas dejan de ondear y el barco, retorna a su estado original.

Se convierte de nuevo en el barquito de los juegos.

Todos los niños corren a merendar

El barquito queda en el patio con su palo mayor y su vela cuadrada esperando a otro día en que los sueños lo transformen en un gran galeón y lo pongan a navegar.

Rubén Patrizi

Cometa

Cometa



Las veras se cruzan
y se atan con alegría
Se unta de amor el papel
y en un empujón de brisa
se juega con el cometa
un montón


La brisa hace cantar en mágico vuelo la melodía del movimiento y de
la ilusión, en la sonrisa del niño y en su alegría.

La expresión sosegada de su rostro, va junto a las cabriolas que alzan
en el vaivén. Los niños ríen, corren disfrutan con el cordel,
arrastrando en su corretear el hilo lleno de esperanza, lanzando al
éter el color.

Allí están jugando con la brisa y la cometa, dando vueltas y
cabriolas, va subiendo y bajando, danzando en el aire.

El niño esta con sus ojos llenos de emoción, observa el vaivén, el colorido.

La cometa vuela, gira, danza y canta, sube, desciende, cae como un avión
en picada, y él con un envión, logra parar su caída y lo eleva y otra
nueva sonrisa ilumina su rostro.

Con habilidad el niño mueve el hilo en su mano y las formas surcan el
cielo, oscilando entre las nubes, en lo alto, llenando de ilusión las
mentes, llevando en su vuelo la esperanza y el sueño.

Rubén Patrizi 

Derechos reservados

Perico

Perico



Después de tomarse unos tragos, sale del bar, prometiendo volver a las mujeres que lo acompañan entre risas, abrazos, y besos.
Perico era vendedor, y uno muy bueno. Su especialidad era venderles mercancía a las mujeres, en los bares y en los burdeles. Vendía por cuotas semanales, iba a los negocios del centro, y a la zona roja. Tenía muchas clientes y casi todo lo que llevaba era vendido con jugosas ganancias para él.
Con su parsimonia, su voz, sus ademanes correctos de gran vendedor y gestos convincentes, lograba vender toda su mercancía.
Vendía; perfumes finos y caros, agua de colonia, de rosas, prendas femeninas de ultima moda. Lo más selecto en el mercado en ropa interior. Vendía joyas, oro y fantasía fina. Lograba conseguir lo que le pidieran, hasta fármacos si fuese necesario, pero eso si con mucha cautela......
Así que Perico era esperado todos lo viernes y sábados. Se formaba un bazar en los negocios, entre risas y jolgorios. Él salía triunfador y con el bolsillo lleno de dinero.

Perico empezó a vivir en la calle desde los diez años, su abuela le conminaba a estudiar, le decía, que aprendiera un oficio, para que se defendiera en la vida.
Perico creció con su abuela. Sus padres fallecieron cuando él tenía cinco años. Ella lo cuidó y lo ayudó a levantarlo, mientras le duraban sus fuerzas para trabajar. Pero el tiempo inexorable, la imposibilitó. Las enfermedades modernas, la esclerosis, la osteoporosis, la tensión, la caída de la columna vertebral, sostén de su cuerpo, imposibilitaron a la pobre anciana, y ya no podía dar más de sí. Lo crió hasta donde pudo, y así,que Perico tuvo que salir a la calle para poder cuidar de los dos.

Al principio trabajaba en una panadería, hacía mandados, atendía mostrador, y aprendía a elaborar el pan. Se juntó con un grupo de vagos que vivían en la calle del barrio. No hacían nada, si no mirar pasar a las mujeres, decirle cualquier cosa, fumar y tomar cerveza, a veces iban a la cancha y pasaban el día jugando, otras, con las barajas en la mano todo el tiempo, haciéndose trampas unos a los otros y empezaban a fumarse los porros. Empezó con algunos de ellos a robar a los obreros que salían de las fábricas los viernes. Escogían a sus victimas, lo seguían hasta que lograban robarlo. Así creció Perico, pasando trabajo con su abuela, el amor de su vida, la única persona que lograba amansarlo. Perico siguió acompañado con sus amigos, robando, asaltando, desvalijando carros. Un día una redada. La policía, lograron apresarlos a todos. Solo dos lograron escapar, recibiendo cada uno un tiro. Perico recibió uno en la pierna que casi la pierde, el otro recibió un tiro en la espalda y apareció muerto el día siguiente en el callejón. Perico logró huir. Su abuela lo curó junto con unos vecinos que lo escondieron y por más de tres meses. Perico estuvo al borde de la muerte. Pero logró salvarse. Perico cambió. Se apartó de la droga, se aparto de la bebida, de las malas compañías. Se ganó un dinero en la lotería. Un día compró un número y lo pegó. No se dio cuenta si no hasta el tercer día y casi no lo cobra. Perico compró mercancía y empezó a trabajar con ella. Primero vendía en el barrio, trabajaba con artículos de primera necesidad, y vendía a plazos. Amenazaba a las personas que no le pagaban con quemarle el rancho, no le robaba a nadie, pero tampoco permitía que lo robaran......
Perico se compró un reloj de oro, un carro grandote. Se mudo de barrio, compró una casa de dos plantas en un sitio más elegante, se llevó a su anciana abuela y consiguió quien la cuidara.
Perico tenía de todo, pero le faltaba algo, Llevaba varios años trabajando, era ya cercano a los cuarenta y estaba solo. Aún permanecía soltero, no tenía hijos, era bien parecido se mantenía bien, su color de piel lo ayudaba. Era de esas personas que el tiempo le pasa por un lado sin rozarlos. Un día la vio, iba sola, con su pelo al viento, negro, largo, vaporoso. Iba con sus libros apoyados en su seno y caminaba lentamente, feliz y despreocupada de la vida. Salía del liceo. Perico se le acerca, la invita a pasear. Ella llevaba su uniforme, aceptó y se monto en su carro.

Todos los mediodías, venía un lujoso carro a las puertas del liceo. Llegaba a buscarla, la llevaba a su casa, la visitaba por las noches, salían, comían helados, iban al cine. Toda una historia de amor. Se casa Perico, hay una gran fiesta, lleva a sus amigos, beben, brindan, son felices. Montó un negocio. Lo llenó de mercancías, allí puso a trabajar a su suegra, a sus cuñados.
Perico continúa con su negocio de los viernes y sábados. Les vende mercancía a las mujeres que trabajan en los bares y en los burdeles. Un día hay una pelea en uno de ellos, estaba en el sitio menos indicado en el día y hora. Una mujer con una navaja muy grande en la mano, gesticulaba y gritaba amenazando a todos,con cortar a quien se le acercara. Estaba loca de rabia, de ira contenida en una vida miserable, llevada muy dentro de sí. Años de rencor, de odio, de dolor.
Perico la conoce, le había vendido por años, es su cliente, se le acerca, le habla suavemente, la convence; solo como perico saber hacer. Le quiere quitar el arma, ella se va dejando, se suaviza mira hacia abajo, sus lágrimas caen por su rostro, sus ojos se ocultan, su pelo enmarañado cae y cubre por instantes su cara, que tiene rictus de sufrimiento, de dolor. De repente en un arrebato de locura, sin pensar y en un segundo, lo hiere, lo ensarta.

Perico cae, se queda mirando hacia el cielo, hacia arriba, donde titilan las estrellas como va titilando su corazón, que se va apagando. Su palpitar se distancia, se extingue como su vida, que se va sin retorno.

 

Rubén Patrizi

derechos reservados

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El Muchacho Que Perdiò Una Sabana

El Muchacho Que Perdiò Una Sabana

"Sencillamente todo estriba en la fórmula:
“Tendría usted la bondad de hacer tal cosa?»,
en lugar de: «¡Haga usted esto!”




--¡Qué Molleja, Primo!
--¡Sí, y todavía, parece que ella quería más.
--¡No me digas!
--¡Sí pero inmediatamente le paramos el trote y le dijimos al g... ese, que se quedara tranquilo, que nosotros no ocupábamos del asunto. Que cada uno de nosotros iba a ir con un martillo, mandarria, palo, o lo que fuera. Para que no le quedara ni un bloque, ni un pedacito de piso a ese asqueroso rancho.
--¿Y que dijo él. Hermano?
--¡Qué no!. Negó todo y por supuesto, no dejo que nadie reclamara, ni que hicieran nada.
--¡Que baina!, nosotros por lo menos lo hubiéramos vengado, esa mujer no debió de echarle una baina así al primo.....

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Música, baile, fiesta, humo. Son sinónimos en conjunto. Están unidos en el deforme e incongruente éxtasis del momento.

Allí Bailaban. Juntos los cuerpos al son de la pieza, descifrando los acordes en un vaivén de movimientos. El sudor, lo tibio del aliento, el humo que se une con el amargo del trago, el hielo que se desliza por la piel tratando de calmar un deseo, o alborotando las ideas.

Palabras que se dicen en instantes de cuerpos sumergidos en el marullo del embeleso, y el mareo que obnibula los sentidos, esperando que el tiempo inexorable termine en la resaca de los sueños.

--¡Quiero que seas mi mujer!... ¡Te vienes a vivir conmigo, con lo que gano no te faltará nada!.--,el hombre le habla muy cerca, en el oído, sus palabras son un susurro. La mujer sonríe halagada.
--¡Es un honor—ríe, muestra su dentadura, le responde con suavidad.---¡Pero no puedo!. ¡tú sabes que tengo marido, y dos chamos!, ¡tranquilo, mañana hablaremos, y te presentaré a mi hermana!.

La música continua. El hombre se tambalea, el licor lo tiene dominado, y sus sentidos fallan. Habla incoherencias, ya no se le entiende, se torna veleidoso, variable, y poco a poco se va convirtiendo en un inconveniente. Sometido por el alcohol, sus amigos lo rechazan, algunos, los que no lo conocen, lo miran mal. Los íntimos, se lo llevan y poco a poco va tambaleándose por las calles, el frió de la madrugada lo despabila un poco, logra encender un nuevo cigarrillo y lo arroja inmediatamente, un sabor insoportable le llega a la boca del estómago haciéndolo trasbocar, por fin llega a su casa, a tirarse en su catre desvencijado y viejo, que lo espera.

Al día siguiente, trata de recordar, de revivir lo pasado la fiesta en el bar. Solo una leve evocación se aferra a su mente.
El dolor de cabeza es insoportable. Piensa en el ahora y sonríe, me estoy haciendo viejo para estos trotes.

Al atardecer prepara sus cosas para el trabajo, limpia el arma, la que usa a diario, su compañera nocturna, la que llena de sudor, la que manosea todas las noches hasta el cansancio. Es la única compañera en las noches de insomnio.

Muy temprano en la mañana, antes de ir a dormir, pasa por la casa de la mujer, ella le prometió que le presentaría a su hermana, es un poco temprano para entrar. Esperaría un poco y llamaría.....

La oferta era tentadora, una por otra. Ella no era muy hermosa y estaba pasadita de años, pero era muy tratable. Allí en las noches sus ojos resplandecían, brillaban como luceros, todo cambiaba parecía que el ambiente la hacia rejuvenecer, se transformaba en otra persona. Mas audaz, más entradora y su conversación trataba varios temas o eso parecía.

En la mañana, los estragos de las noches se ven alrededor de los ojos, un halo sombrío los envuelve, y la mirada es apagada y los ojitos se achinan cuando la luz del sol quiere entrar por la ventana que cubre la cortina.....

--Es muy temprano. Te caíste de la cama--, le comenta la mujer medio dormida todavía.
--No, sabes que trabajo toda la noche y apenas vengo saliendo, te traje algo para comer y a ver cómo haces para presentarme a tu hermana.

Ella toma con una mueca que parece ser una sonrisa el paquete que le ofrece.

--Esperate un poco que voy a preparar café, --se estira, bosteza, desentumece los músculos y se va a la cocina.....

En el la habitación contigua se oye el murmullo del abanico, que gira y gira blandiendo en cada movimiento un soplido que trata de alejar el calor que viene aumentando a medida que el día se insinúa.

Un niño empieza a llorar, otro se asoma por entre unas cortinas y sonríe..

El hombre saluda y también le sonríe al niño.

La mujer regresa con una taza humante y olorosa, despidiendo fragancia de despertares alegres. Se la deja junto con una arepa y se va a atender al niño que llora.

El hombre toma el café degustando y saboreándolo, se va comiendo la arepa poco a poco, el día se va consumiendo, las tejas de cinc van calentando la habitación..
--Mira niño, pasa el abanico pa la sala. Está empezando a calentar.

--Bueno mujer, y ese otro niño que llora de quién es, yo se que tienes dos, este que me acaba de traer el abanico y la hembrita.
--El bebé es de mi hermana la que te voy a presentar para que te caseis con ella--.Ríe
--¡ Ah que bueno! .¿Y el compadre cuando viene?-
--¡tú sabes que el tarda porque está allá en los pozos, se van quince días y descansan otros quince.
--Eso debe ser la muerte allá en lo profundo del lago rodeado de agua, y sin ver a nadie durante quince días. Es para machos.
--Y después se tarda en venir, porque debe llevarle los cobres a la mujer, para los otros hijos y cuando lo sueltan se viene para acá—comentando con un tono de falsa resignación.

La mujer trae la criatura, y se la coloca al hombre en lo brazos y a manera de guasa le dice.—Para que la conozcáis, es una hembrita, la hija de mi hermana cargala un ratito.
Diciéndole a la niña—Conoce a tu futuro papá. Ja, ja, ja.

Detrás viene otra mujer, alta y delgada la cabellera negra de azabache le llega a la cintura y parece evangélica., debido a la vestimenta. Su estereotipo.

--Mucho gusto esta es mi hermana—, le dice la mujer mirando al hombre, la otra alarga la mano. El hombre se la toma y le dice lo de rigor sonriendo, nota en el interior de su palma una pequeña callosidad.
Se sientan juntos y empiezan a dialogar. La niña se incomoda, se revuelve, está a punto de llorar.
--Es el calor—dice la nueva mujer.....
--Bueno ya yo los presenté, ahora conózcanse, hablen entre ustedes yo me llevo la niña. Chaito pues. –Y se aleja con la niña en los brazos. Siempre riendo--¡Ja, ja, ja.

--Esa hermana mía—ríe....
--Entonces tienes tiempo que viniste de san Cristóbal—Para entrar en el calor de la conversación el hombre empieza a ingeniárselas.
--No, ya llevo varios meses por acá.
--Pero no te había visto.
--Salgo poco, pero estuve un tiempo en casa de mi otra hermana allá en el barrio de las luces.
--Son varias hermanas.
--Si, somos seis pero las otras están en San Cristóbal, acá estamos solamente ella yo y la otra que vive en las luces.
-¡Ah bueno comprendo!
--Y hablame de vos, ¿ qué haces, dónde vivis, dónde trabajas?--, diciéndole todo esto, poniéndole un tono de interés y curiosidad.
--Trabajo de noche, tu hermana sabe, y vivo por aquí cerca.

Quedaron citados para el día siguiente...El hombre se le acerca a la mujer y le sonríe, le muestra su blanca dentadura, ella también sonríe e inmediatamente empiezan a platicar.
Con tácito acuerdo bailaron, tomaron unos tragos y pasaron toda la tarde juntos.

Se dieron la mano y se despidieron, el hombre, muy entusiasmado se retira haciendo promesas de regresar al día siguiente.

El hombre llegó después del mediodía, estaba fresco y descansado, ya había dormido su turno. La mujer le abrió la puerta, estaba con la niña en los brazos, sus ojos se veían transidos y sus vestidos demostraban su pobreza, algo descoloridos por el uso, pero estaban limpios.

Se acercó al hombre y lo invitó a entrar a el rancho
--Sentate un rato—Le dice,--Aquí podremos hablar—continua zalameramente.

Allí en el terreno tengo tendidas unas bases y hay una pared de bloque a medio construir, falta terminar de levantarlas, techarlo con láminas de cinc, colocarle...

El hombre todo se le iba en risa, mostrando su blanca dentadura, ninguna palabra le salía de sus labios, solo asentaba con la cabeza, en casi todo lo que la mujer le comentaba.

--Bueno después compramos algunos muebles, un abanico, hacemos un closet en el cuarto y lo adornamos con papel tapiz--, todo esto lo hablaba la mujer haciendo muecas de promesas futuras, sonriendo y brindando al hombre con unas cuantas cervezas.

Del dicho a la acción. El hombre retiro afanosamente un dinero del Banco, enseguida compró; arena, láminas de zinc, madera para bases, tubos de concreto, cemento, lavabos, water, y contrató a un albañil, el cual le fue sugerido por la mujer, ya que era amigo de la familia y estaba sin trabajo.

Cada atardecer antes de ir a su trabajo el hombre iba a revisar las obras.
Miraba el techo medio cubierto por las láminas, las paredes que se iban alzando, la empotración de las tuberías, el piso de cemento, las vigas. El rancho iba creciendo , se iba transformado en una hermosa casita de dos aguas, mejorando su aspecto.

El hombre hablaba con la mujer, estaba un rato y se retiraba a su trabajo, se iba todo inflado luciendo un uniforme nuevo.

Los fines de semana la mujer lo obsequiaba con risas , mimos, miradas lánguidas y complacientes, y ella toda llena de promesas que demostraban la seguridad de cumplirlas con toda cabalidad.

El hombre satisfecho bebía cerveza, cargaba a la niña, mostraba su hermosa dentadura y quedándose conforme con las promesas a futuro de la mujer.

Llega el camión con unos muebles, un hermoso juego de cuarto; la cama de madera las mesas nocheros y un gran colchón king size.
Inmediatamente corrieron a colocarlo en la habitación.

El hombre se tira en la cama cuan largo es, invita a la mujer a acostarse con ella, ella mantiene a la niña en los brazos y como por un arte de pura magia, ellla empieza a llorar... Y lloraba como si le hubiesen propinado una enorme nalgada, o un sigiloso pellizco.

Lloraba tanto que llegó un momento que se puso morada, se veía que perdía el aire, hacia unos reverberos raros y luego de respirar profundamente se ponía a llorar de nuevo estrepitosamente.

El hombre se sienta en la cama y se ve todo confundido, no sabe que hacer, observa que la niña tiene un ataque extraño y se ofrece en este ultimo caso a llevarlo a algún hospital o centro de atención para así saber a ciencia cierta su estado, que según sus adentros era muy normal, un ataque de malacrianza.

--Será que está así tan enferma, tan de repente le dio un ataque—esta vez el hombre no mostraba su hermosa dentadura.

Ella le contesta que no, que se fuera, que volviera al día siguiente, para hacer descansar a la criatura, darle pecho y hacerla dormir.

El hombre se retira y camino a su casa, un vecino lo aborda.
--Mira Viejo, no le pare mucha bola a la mujercita, fíjese bien en lo que hace. No le gaste tanto, ella no es mujer para usted. Cuando usted se va, ella también y muchas veces la pequeña queda sola toda la noche, y los vecinos la oímos llorar y llorar, hasta que logra quedarse dormida.—El vecino se le queda mirando a los ojos con una media sonrisa en sus labios esperando cualquier razonamiento en el hombre.

El hombre lo miró de arriba abajo, y se sintió muy ofendido. Pensó en sus adentros, la envidia de las personas, y con un enorme deseo de golpear a este señor que ha sido su conocido por muchos años. Pero logró contenerse y fingiendo una sonrisa, le dio un apretón de manos y se retiró.

Esa noche en el trabajo, las palabras del viejo, transitaban en el galpón. Era como una brisa que entraba por los ventanales y corría chocando las paredes.
O como los murciélagos que penetran por lo huecos revoloteando en lo alto Acariciaba la culata del arma, pensamientos e imágenes. Esa noche fue un infierno para él.

Y no pudo dormir, se le acumulaban en la mente pensamientos oscuros, y en ella danzaban imágenes y las palabras del vecino. Parecía oírlo de nuevo y a medida que pasaban las horas, era más fuerte, su voz resonaba con un eco que martillaba las sienes, estaba llegando casi a la desesperación.
El sudor enjuagaba su cuerpo, se levantó ya que no podía estar más en cama....

Esta vez no quiso seguir acostado ya que siempre dormía hasta muy tarde casi hasta el mediodía.

El hombre llegó al rancho y no encontró a la mujer. La hermana cuidaba del niño y puso cara de asombro en cuanto lo vio llegar.
El hombre se enojó y conminó a la mujer a que hablara, Le comentó de su conversación del día anterior, y la puso con la espada a la pared.

La mujer se sintió avergonzada y en tris empezó a hablar.

--Yo le he dicho a ella que se porte bien, que ha conseguido a un hombre que la quiere, que la respeta, que debe ser diferente. Ella me replica que no debo meterme en sus cosas, que sabe lo que hace.

El hombre se sienta en la cama, puso sus manos en las sienes y apretó con ellas su cabeza.

La mujer entró a la habitación en ese momento, vio el rostro del hombre, a su hermana y a la niña que dormía placidamente. En un instante se dio cuenta de la situación, e inmediatamente empezó el ataque.
Con la mirada largó a su hermana. Se acercó al hombre le puso una mano sobre su cabeza y le acarició el pelo.
Éste volteo a mirarla y la notó diferente, venía con otro aspecto, estaba desgreñada, su hermosa cabellera revuelta y con un aspecto que emanaba un sabor de noche, de bar, de calle.

Ella con voz dulce apaciguadora empieza a hablarle.

--Amor solo nos falta abrir el agujero en la pared para el aire acondicionado y comprar el aparato, para así poder vivir juntos en este nido que estas haciendo para mí y así, poder disfrutarlo como mereces--.Le sonreía tiernamente, le hablaba como si fuese una criatura, en sus dientes se veía un reflejo amarillento y de su aliento, emanaba un olor a alcohol y tabaco.

El hombre se levantó de la cama la tomó por los hombros, la empujó hacia el jergón y fue la única vez que le habló, y esta vez no se le vio su hermosa dentadura.

--¡Vete pal carajo!.....

La mujer abre los ojos desmesuradamente su cabellera revuelta le daba un aspecto de hechicera, trata de hablar pero su voz no le sale, solo una especie de grito gutural quiere salir de su garganta, es solo un balbuceo. El alcohol se ha adueñado de su espíritu.
Solo ríe y llora, hace un pequeño esfuerzo y llama a el hombre por su nombre....

El se va con pasos rápidos, se retira del rancho, no mira para atrás, va dejando su rabia e indignación por el camino

Ella lo ve desde la cama por la puerta abierta de la habitación, pega un grito.

Pronunciando su nombre.....

Rubén Patrizi


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